POSADAS. El gobierno ordenó encuestas pocas horas antes de las elecciones del domingo -que sólo llegaron a los ojos de los máximos dirigentes renovadores-, y el voto del domingo demostró que la población votó a los candidatos y la influencia de la gestión provincial del Frente Renovador, según admitieron en reserva, altos dirigentes del oficialismo a PRIMERA EDICIÓN.Sin embargo, la interpretación que realizó el gobierno fue la siguiente: “Tenemos un piso de 35%, que se tiene que disparar con la buena imagen del proyecto político, con la gestión y con la movilización”; pero luego aclararon que “evidentemente estuvimos acarreando votos para el radicalismo y para ‘Cacho’ Bárbaro”, relató el informante.El intendente de Alem, Diego Sartori, fue uno de los que más claro dejó el panorama antes de conocerse el magro resultado: dijo que en la votación también se plebiscitaba su gestión municipal. Y en Alem, el oficialismo sólo logro una banca en el Concejo Deliberante.Repercusión nacionalVarias fuentes del gobierno confirmaron que incluso el resultado repercutió más allá de las fronteras provinciales y que tuvo eco en la Casa Rosada. La lectura nacional fue que el kirchnerismo en Misiones triunfó pero cayó 40 puntos respecto del año 2011 y que esa interpretación no le habría agradado para nada a la presidenta Cristina Fernández.A tal punto que, en la teleconferencia de inauguración del edificio anexo de la Facultad de Humanidades de la UNaM, donde participaron Cristina de Kirchner y Closs, la jefa de Estado en ningún momento lanzó una felicitación al misionero por el resultado electoral.A la hora de buscar responsables por el resultado hubo explicaciones y acusaciones de todo tipo en el Gobierno. Se habla de que hubo “cómodos” y “especuladores” que se creyeron con los votos en el bolsillo. También de resentidos que no integraron las listas y jugaron para el radicalismo o “hicieron la plancha”.Varias voces se alzaron a cuestionar la estrategia de la conducción sobre la no utilización de la ley de lemas. Si bien, el conductor Carlos Rovira dijo que la gente “vota lo que quiere con ley de lemas o sin ley de lemas”; en estas elecciones se achicó la oferta electoral del oficialismo, dejando a muchos dirigentes de peso afuera de las listas.En el radicalismo renovador sugieren y creen que en 2015 se volverá a utilizar la ley de lemas porque los resultados fueron claramente superiores cada vez que se implementó. En tanto que también se profundizó el malestar con la elección de los candidatos que encabezaron las listas de diputados provinciales y concejales en algunos municipios, pero principalmente en Posadas.“Los nombres cabeza de lista no son representativos de la renovación, por eso no pesó el proyecto político ni la gestión, porque la gente no identificó a los candidatos con la renovación”, analizó ministro del Ejecutivo, consultado sobre el resultado.La clase media se le hace difícilAlgunas interpretaciones de funcionarios del gobierno hablan de la dificultad de la gestión para convencer a la clase media. “Hay que interpretar el resultado como un mensaje de la sociedad y a partir de ahí hacer las correcciones. Fundamentalmente en la clase media misionera que busca estar mejor”, consideró otro ministro del Gobierno en declaraciones a este diario.“Tampoco desmerecer a la oposición ni dramatizar, la sociedad misionera mostró que es muy inteligente”, añadió el funcionario.Las ciudades más grandes fueron las que le costaron electoralmente al gobierno. Los municipios chicos engordaron el caudal de votos. Ocurre que en los poblados rurales y pequeños, con el asfalto, una escuela, una comisaría y un centro de salud se solucionan muchos de los problemas. La ciudad tiene otros inconvenientes, principalmente vinculados a los servicios públicos, el tránsito y la inseguridad, que todavía requieren mucho trabajo del Gobierno.





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