APÓSTOLES. La ex docente María Luisa Slamovitz (93) fue la persona de mayor edad entre las que acudieron a emitir su voto en Apóstoles, en el marco de las elecciones legislativas que se realizaron el domingo último. De manera voluntaria, ya que por su edad no está obligada legalmente a sufragar, María se presentó a votar en una de las mesas dispuestas en la escuela Normal, y recibió las felicitaciones de las autoridades de mesa.“Siento que es un deber ciudadano, más que una obligación, y aunque no estoy obligada, siempre voy a votar porque me gusta participar”, comentó doña María Luisa a PRIMERA EDICIÓN, durante una reciente visita de este diario a su casa de la avenida 9 de Julio. En dicha oportunidad, María compartió parte de su historia.“Nací en Itaquí, un pueblo brasileño que limita con la ciudad correntina de Alvear” cuenta María. Su pueblo natal, es un municipio del estado de Río Grande del Sur, que bordea el río Uruguay. “Allí mi padre tenía mucho trabajo, como era un pueblo rural, ya que él se dedicaba a la instalación de molinos de viento. Pero yo no recuerdo nada de esos primeros años porque cuando tenía dos o tres años nos fuimos a vivir a otro lado. Lo que recuerdo de Itaquí es de las veces que volvimos a visitar, ya siendo más grande” dice María, cuarta hija de un matrimonio que tuvo nueve retoños. Actualmente viven tres de los hermanos. María es la mayor de los que permanecen con vida.“Anduvimos por Paraguay y después Posadas. Creo que yo tenía seis años cuando finalmente nos instalamos en Apóstoles”, recordó María. Alumna y maestraMaría cursó sus estudios primarios en la Escuela 22, y tras culminar esta instancia educativa prosiguió la secundaria en la ciudad correntina de Santo Tomé, precisamente en la escuela Normal Profesor Víctor Mercante. “Yo quería ser maestra. Cuando terminé la secundaria en Corrientes, ya estaba en condiciones de empezar mi carrera en la docencia, y por suerte enseguida me salió la posibilidad de hacer unas suplencias. Después, en esos primeros años de maestra, me enviaron a Picada Sueca, una colonia entre Alem y Oberá, donde estuve cuatro años. Tengo recuerdos muy gratos de aquella experiencia. Recuerdo que íbamos por las chacras a la calle para censar a los colonos”.Tras aquellos años en Picada Sueca, María regresó a Apóstoles, donde el 13 de febrero de 1944, contrajo matrimonio con Rogelio Scotto, un comerciante apostoleño. El sacerdote que los casó fue Ludovico Widera, párroco cuyo nombre hoy lleva una calle apostoleña. Fueron padres de dos hijos.Entonces, la vida quiso que María fuera docente de la misma escuela en la que aprendió a leer y escribir: la 22. Allí forjó una carrera docente que duró hasta que se jubiló, a los 45 años. “Haber sido maestra fue de los más gratificante de mi vida, haber enseñado a tantos a leer y escribir. Hoy me pasa que mis alumnos, que ya son abuelos que tienen 68 o 75 años, me saludan, recuerdan, en el día del maestro sigo recibiendo regalos”. María cumplirá 94 años el próximo 16 de octubre. Pese a la cantidad de años acumulados, se encuentra lúcida y en perfecto estado de salud.




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