POSADAS. No son sólo números. Detrás de cada cifra hay una víctima, una familia y mucho dolor. La estadística es fría, cierto, pero también contundente y reveladora: durante 2012, 14 personas fueron asesinadas en Misiones por ladrones y forajidos en sangrientos episodios de robo.El alarmante valor forma parte de la estadística propia que PRIMERA EDICIÓN elaboró en base a los casos publicados a diario, entre los que también figuran cuestiones de género, de pareja, venganzas y pleitos fugaces que, en total, dejaron un saldo de 82 homicidios perpetrados en la provincia durante el año que se fue. Los números son concretos y revelan el grado de violencia en el que está inmersa la sociedad, y no solamente en relación con el “mundillo delictivo”: la mayor motivación que desemboca en hechos de sangre tiene que ver con grescas o pleitos momentáneos entre vecinos, amigos y hasta familiares. Y detrás de todo eso, la desvalorización de la vida humana, ni más ni menos.El valor de una vidaSin dudas, el número que golpea tiene que ver con las personas que perdieron la vida en manos de ladrones. En estos casos, la premisa “la plata o la vida” resultó de la peor manera para muchas de las víctimas, que ni siquiera tuvieron la chance de optar.En total, fueron 14 las personas asesinadas en ocasión de robo en Misiones durante 2012. De ese número, 6 fueron ultimadas a punta de cuchillo, 3 mediante el uso de armas de fuego, 4 con la utilización de elementos contundentes y en un caso los homicidas le robaron la vida a su víctima a golpes.De esos 14 casos, 3 ocurrieron en Posadas, otros 3 en Oberá, 2 en Eldorado, y el resto en San Vicente, Apóstoles, Campo Grande, Mado, San Antonio y Gobernador López.Justamente, en esta última localidad se perpetró uno de los crímenes más sangrientos en ocasión de robo, pocos días atrás, en el Lote 51 de la ruta provincial 215.Antonia Stefanski (81) dormía cerca de las 2 del viernes 28 de diciembre cuando fue sorprendida por dos delincuentes que la maniataron junto a uno de los cuidadores del predio en el que vivía y la sometieron a una brutal golpiza, todo por poco más de mil pesos.La abuela llegó en grave estado al hospital Madariaga y agonizó varios días hasta que finalmente murió en la tarde del 31, en los últimos minutos del año.El autor de tan cobarde accionar sería un albañil de 32 años detenido por la Policía el último miércoles. Creen que ya había asaltado a la anciana años atrás y, como cumplió condena por ese hecho, había regresado para vengarse. Y lo hizo. Fue un robo, pero también un “ajuste cuentas”.Otro de los hechos de mayor salvajimo perpetrados en un robo durante el año pasado se descubrió en el kilómetro 0 de Oberá el último 4 de noviembre, donde fueron masacrados Victorio Leiva (53) y Mario Suárez (39). El primero halló la muerte de 25 puñaladas; el segundo, de 17 puntazos.A las pocas horas, la Policía detuvo a un joven y un adolescente que intentaban vender en el barrio los elementos que habían desaparecido de la casa de Leiva. Los dos apresados estaban drogados.No menos sangriento fue el doble homicidio descubierto el miércoles 7 de marzo a las 22 en el kilómetro 8 de la avenida San Martín de Eldorado.En su vivienda fueron hallados sin vida Félix Techaira (52) y Ramona Gómez (64). Habían sido ultimados a golpes de ladrillo en la cabeza por desconocidos, quienes se llevaron alrededor de 4.800 pesos que el hombre había cobrado de una pensión. El caso sigue impune.Esos tres episodios se suman a otros tantos casos, como el de Nicanor César Ferreyra (24, fue hallado muerto a golpes el 22/04 en un baldío de San Vicente, le faltaba dinero y el teléfono celular); Jorge Machado Navarro (57, cuatro delincuentes lo mataron a tiros el 31/05 en su chacra de San Antonio y se llevaron 5 mil pesos); Bernardino Ayala (51, un joven lo apuñaló en el corazón a la salida de un cajero, en Aguado y Tacuarí de Posadas, el 01/08); y Ricardo Yaskouski (65, lo mataron a golpes en su cama, el 29/09 en Apóstoles, para llevarse dinero, un tractor y un automóvil).Otros cinco casos completan la sangrienta lista de víctimas fatales que dejaron los delincuentes en Misiones durante los últimos doce meses.Objetivo: mujeresLa estadística recopilada por PRIMERA EDICIÓN también revela que durante 2012 se produjeron unos 11 femicidios en Misiones, teniendo en cuenta la premisa que define a este delito como “el asesinato de mujeres por razones de género”.En este tipo de crímenes, también primó la utilización de armas blancas, en 6 de los 11 episodios. Sólo en 3 el homicida utilizó armas de fuego y en 4 oportunidades las víctimas fueron ultimadas mediante la utilización de objetos contundentes.El hecho más violento, que trascendió incluso a los medios nacionales, fue el brutal homicidio de Mariela Sandra García (39) en manos de su ex pareja, el sargento de Policía Mario Muga (44).Fue durante los primeros minutos del martes 6 de noviembre, cuando la víctima llegó a la Comisaría de la Mujer de Puerto Iguazú para denunciarlo por amenazas. Muga irrumpió en la guardia y acabó con la mujer de un escopetazo. Decidió escapar, pero luego se entregó.Casi igual de sangriento fue el episodio en el que perdió la vida María Rosa Suárez (38), al parecer en manos de su pareja, el jornalero José Da Silva (43), el 6 de diciembre en el Lote 155 de Campo Ramón.La principal hipótesis indica que la pareja discutía acaloradamente cuando Da Silva tomó un cuchillo de unos 25 centímetros de hoja y se lo clavó al menos seis veces a su mujer. Uno de los puntazos le atravesó el corazón a Suárez, que murió frente a su hijo de 6 años cuando intentaba escapar por ayuda. El presunto autor fue apresado días después en medio del monte.Otro hecho de tintes similares y tan desgarrador como los dos anteriores se produjo en Paraje Lago Azul, cerca de Bernardo de Irigoyen, el martes 29 de mayo a las 10.Allí, una adolescente de 16 años identificada como Griselda sufrió un disparo mortal a la altura de la frente por parte de su concubino, de 38 años, armado con un revólver calibre .22. Todo se había iniciado en una nueva disputa de pareja y el principal sospechoso también fue detenido luego de intentar escapar.Entre estos y otros tantos hechos parecidos también pueden clasificarse los tres crímenes que sacudieron a la sociedad misionera en el último semestre del año.Se trata de los homicidios de Liani Itatí Piñeiro (18, hall
ada en un trillo de Puerto Esperanza el 12/07); Miriam Celeste Valiente (13, encontrada sin vida camino al puerto de Santa Ana el 06/08); y Angélica Ramírez (14, encontrada muerta el 27/09 en una picada de Puerto Rico). Los tres casos, se sospecha, pudieron estar relacionados con ataques sexuales. En todos, la Justicia de primera instancia halló responsables de los hechos.Asuntos pendientesAl contrario de lo que sucede con las otras clasificaciones, en los homicidios catalogados bajo el título de “ajuste de cuentas” prima la utilización de armas de fuego. La explicación es simple: se trata de venganzas o “asuntos pendientes”, hechos premeditados por los autores.Al menos 11 casos de este tipo se registraron en Misiones en 2012, aunque esta es una cifra que nunca podrá saberse con certeza debido a que muchas veces este tipo de motivación es “camuflada” por los homicidas para evitar ser descubiertos.Otras veces no hay nada que esconder y, al contrario, el crimen en sí es utilizado como venganza y también como mensaje mafioso para el resto de la sociedad.El ejemplo más claro y más cercano podría ser el del remisero de Puerto Esperanza Miguel Ángel Rojas (23), que estuvo desaparecido varios días hasta que fue hallado masacrado y amarrado a un árbol en Mado, el sábado 29 de diciembre. La investigación continúa y hasta ayer los detectives sostenían con fuerza la teoría de un “ajuste de cuentas” ligado al narcotráfico.De todas maneras, hubo otros tantos episodios que hielan la sangre, como el crimen de Luis Antúnez (48), sereno de un camping sobre el río Uruguay, cerca de Colonia Aurora, y quien fue hallado muerto de un puntazo en el tórax el sábado 29 de septiembre en ese lugar.En principio, se sospecha que lo ultimaron debido a que pudo haber visto algún movimiento narco en la zona. Por el caso, las autoridades detuvieron a dos jóvenes. Otro homicidio ligado a un “ajuste de cuentas” fue el del comerciante Elisandro Javier González (28), muerto a golpes con un objeto contundente en un camino terrado de Aristóbulo del Valle.Al costado del cuerpo se encontraron 840 pesos. Un poco más lejos, la camioneta en la que se movilizaba. La Justicia emitió una orden de captura a nombre de Pablo Mafalda (50), principal sospechoso, que sigue siendo buscado.De entre todos estos tipos de hechos, el más dramático quizás fue el que sucedió el martes 28 de febrero en el barrio Unión de El Soberbio, a metros de la frontera caliente con Brasil.Cerca de las 23.30, tres masculinos irrumpieron en el lugar y golpearon a Juan Carlos Zamovargas (54). “¡¿Dónde está la droga?!”, contarían luego los vecinos que les escucharon decir al oscuro trío antes de escuchar un disparo.Cuando la Policía llegó, la casa estaba en llamas. Adentro yacía el cuerpo sin vida de Zamovargas, carbonizado. Se trató de un “ajuste de cuentas”, aunque los sicarios se habían equivocado de hombre: en realidad, buscaban al dueño de casa, que le había alquilado el inmueble a la víctima fatal.Amor y sangreOtro tipo de motivación que significó al menos diez crímenes durante el período en cuestión tuvo que ver con altercados de índole sentimental.En este tipo de homicidios primó la utilización de armas blancas (en 6 de la decena de episodios) y tuvo como caso más grave el acaecido el sábado 10 de marzo sobre Picada Libertad, a unos 14 kilómetros de Aristóbulo del Valle.En ese lugar fue hallado sin vida Arsenio Tomás Antúnez (35), con al menos ocho puñaladas en distintas partes del cuerpo. Enseguida, la Policía detuvo a una mujer de 35 años y a su concubino, de 48, quien la acusó de haber cometido el crimen en medio de un supuesto “triángulo amoroso”, ya que la misma aparentemente mantenía una relación con la víctima fatal.También el domingo 15 de julio se registró un hecho de sangre que terminó con la vida de Alejandro Germán Anunciao (47), domiciliado en el kilómetro 28 de Campo Viera.Al parecer, Anunciao fue a visitar a su ex pareja y se topó con la sorpresa de que la mujer se encontraba con otro individuo. En segundos se inició una discusión entre los dos hombres que acabó cuando la actual pareja tomó un trozo de madera y le asestó un tremendo golpe en la cabeza a Anunciao.La víctima fue trasladada a Oberá y luego a Posadas, donde murió luego de una larga agonía. El autor del hecho fue apresado al día siguiente en el sur de la capital provincial.A modo de ejemplo, otro hecho de índole sentimental que terminó con una muerte sucedió el sábado 2 de junio en el Paraje Pozo Azul, jurisdicción de San Pedro, donde Eduardo Cuffoni (61) y su concubina de 26 años comenzaron a discutir acaloradamente hasta que la joven extrajo un cuchillo de la cocina y se lo clavó en el pecho.La víctima agonizó durante una semana. No resistió a las graves lesiones y falleció el sábado 9. Dos días después, la joven -que se había dado a la fuga- se presentó espontáneamente en la comisaría seccional Tercera de Eldorado.Ira que mataSin embargo, más allá de todas las reflexiones que se puedan realizar, las cuestiones que desembocan en más homicidios en la provincia tienen que ver -crease o no- con grescas y pleitos del momento, principalmente entre conocidos.Así lo devela la estadística, que dice que 30 de los 82 homicidios perpetrados en 2012 tuvieron esta cuestión como principal motivo, entremezclados entre rondas de trago, cuestiones familiares y competencias deportivas.Quizás por la ira repentina que acaba en crimen es que 16 de estos hechos fueron cometidos con armas blancas, contra 11 perpetrados con armas de fuego y 3 vinculados a golpes diversos.Un lamentable ejemplo de este tipo de episodios se registró en la noche del sábado 4 de febrero en el camping “Cuatro Bocas” de San Javier, donde se disputaba un campeonato de fútbol barrial.Cerca de las 20.45 se inició una gresca que terminó cuando uno de los tres detenidos que tiene el caso tomó un hierro de 50 centímetros de diámetro con la punta esmerilada y se lo clavó en el pecho a Antonio Da Silva (33), provocándole la muerte en el acto. Algo similar sucedió en el Paraje San Martín de San Antonio el domingo 5 de agosto, donde en medio de una discusión después de un partido de fútbol el agricultor Pablo Oscar Wehder (43) pereció producto de una lluvia de golpes, o mucho antes, el viernes 9 de marzo cerca del acceso a esa localidad, donde perdió la vida a puntazos José Carlos Suárez (38) después de una partida de bochas que acabó de la peor manera.Crimen y misterioFinalmente, de esos 82 homicidios, 6 quedaron cubiertos de cierto
manto de misterio que la Justicia todavía investiga, como en el caso de Juan Pereyra Da Rosa (32), quien habría sido víctima de un caso de “gatillo fácil” por parte de la Policía el 10 de marzo en San Vicente, o como el del hombre de nacionalidad brasilera y de 38 años que apareció muerto a machetazos a fines de febrero en Colonia Primavera, del que no se supo absolutamente más nada.




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