Un hoy expolicía de Misiones, exonerado en 2017, fue condenado durante el mediodía de este viernes a 17 años de prisión por el Tribunal Penal 1 de esta capital, como autor penalmente responsable de un hecho de abuso sexual gravemente ultrajante, dos con acceso carnal y uno de abuso sexual simple, todos cometidos contra una menor de edad, su hija, entre 2014 -cuando tenía 7 años- y 2022 en Puerto Piray.
Los jueces Gustavo Arnaldo Bernie, Viviana Gladis Cukla y Miguel Mattos, integraron el tribunal y fue Cukla quien votó en disidencia de la calificación y pena solicitada por el fiscal, por subrogación legal, Héctor Simon (titular de la Fiscalía de Instrucción de Puerto Rico).
El debate necesitó de cuatro audiencias en la sala de la calle La Rioja 1561. En una de ellas, la víctima, hoy con 18 años, ratificó frente a los tres jueces los abusos sexuales que sufrió desde niña y apuntó con claridad, como lo hizo durante las entrevistas en Cámaras Gesell en la instrucción de la causa, quien fue su victimario: su padre.
Durante su alegato, el fiscal Simon, rescató la ratificación de la víctima ante los jueces de los abusos que sufrió, lugares y circunstancias, todo coincidente con los detalles aportados en Cámara Gesell cuando tenía 15 años.
“La víctima describió que los hechos ocurría cuando su madre trabajaba. El aprovechaba y abusaba de una niña, además de ser violento con su madre. Lo confirmó la víctima y su abuela. La amenazaba con matar a su madre para que no dijera nada”, remarcó Simon.
“Yo temblaba y el me amenazaba, dijo la menor acá y en sus dos entrevistas en Cámara Gesell”.
El fiscal agregó que todos los peritos del Cuerpo Médico Forense informaron que la menor no fabuló y tampoco fue inducida a hacerlo por su madre y por ningún familiar. “La menor cuando finaliza su entrevista en Cámara Gesell se pone a cantar para tranquilizarse, así lo ratificaron los peritos que declararon en el debate, fue un reacción ante el trauma de recordar el dolor”.
“El relato de la víctima fue coherente, espontáneo y detallado, lo remarcó el Cuerpo Médico Forense: ‘No tiene inconsistencias el relato, la menor fue siempre clara y evidente, sin ningún tipo de influencia externa’”. “
“Es decir- amplió Simon- la menor mantuvo el relato, nos contó su verdad, no podemos no valorar esta prueba. Hasta por escrito en una carta lo contó, ella escribió sola todo lo que sentía. Y nos dijo acá: ‘Es mi letra, yo lo firmé, sentía vergüenza y lo escribí’”.
“Tiene sustento la acusación, no hay margen de duda, corrobora la existencia de los hechos en un todo armónico con la teoría de la acusación”.
Simón acusó que entre 2015-16 en Puerto Piray, el ahora condenado, cometió el “abuso sexual gravemente ultrajante de la menor con acceso carnal, agravado por el vínculo” (artículo 119 del Código Penal Argentino). En 2021-22 ocurrieron los hechos de “abuso sexual simple agravado por la convivencia”. En total, cuatro episodios.
Respecto al daño causado en la víctima, Simón sostuvo que “sigue con el dolor y miedo hasta la actualidad, hasta hoy muestra secuelas y pasaron más de diez años. Estos daños se extenderán durante toda su vida”.
La acusación instó al tribunal a un veredicto con perspectiva de género: “Esto fue cometido en un contexto de violencia de género, todos los abusos correspondieron a un hombre violento y así lo señalaron los testigos. Ejercía su mando a través de la violencia”.
“El acusado lo dijo en debate: ‘Todo es es culpa de mi expareja’. Sólo la atacó y señaló a ella, a la madre de la víctima y no desmintió los hechos juzgados”.
Simon contextualizó antes de cerrar su pedido de 19 años de prisión para el encartado, que aún tiene un juicio más por delante acusado de abusar de otra menor, en 2017 e hija de otra pareja. Este debate está agendado en el Tribunal Penal 2 de la Primera.






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