“Dame un presupuesto”, “ayudame a hacer contenido viral”, “haceme una publicación”. Son algunas de las consultas con las cuales muchos emprendedores se acercan hoy a la inteligencia artificial. El “problema”, según Valeria Zonni, “es que cuando se le pide algo a la IA sin explicar quiénes somos, qué hacemos y qué necesitamos, la respuesta termina siendo tan genérica como la pregunta”.
Valeria Zonni es especialista en inteligencia artificial, turismo, negocios, liderazgo y trabaja principalmente con pequeños emprendimientos. En diálogo con PRIMERA EDICIÓN planteó que antes de aprender a hacer prompts o buscar atajos, primero hay que ir hacia algo mucho más básico: “Tener clara la idea de qué se quiere hacer”.
“La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta. Hace unos años me di cuenta de que no es como un fancy Google (producto), que le llaman ahora. Es decir, tratan a la IA como un Google, pero más sofisticado. Al hacerlo así no se le saca un provecho a la inteligencia artificial, ya que puede hacer más que contestar”, explicó.
Desde adentro
Zonni, cordobesa de nacimiento, conoce el mundo de los emprendimientos hoteleros. Estudió turismo porque siempre tuvo interés por viajar y conocer otras culturas. Vivió en Estados Unidos, España, México y en distintas provincias de Argentina. Trabajó en Ushuaia, Calafate y Bariloche, primero en el sector hotelero y de servicios, y posteriormente tuvo distintos negocios propios, entre ellos una finca con viñedos en Mendoza.
A esa experiencia sumó el coaching empresarial, especialmente orientado a pequeñas empresas. Desde allí comenzó a unir sus distintas áreas de trabajo: turismo, negocios, liderazgo e inteligencia artificial.
Según contó sobre lo que sabe y enseña, “buena parte de la frustración que genera en los usuarios actualmente la IA tiene un origen concreto y es porque se la utiliza sin darle contexto”.
“Nosotros somos quienes sabemos y lo que tenemos que hacer es ayudar a la IA -y no al revés- a que nos aumente nuestra expertise y nos acomode. Eso solo se puede hacer con mucho contexto”, reiteró.
La especialista advirtió además que la IA puede cometer errores y que no debe ser tomada como una fuente que “sabe todo” y cuya respuesta es “necesariamente correcta”. Por eso, Zonni considera fundamental que el usuario mantenga el control.
“La mayoría de los emprendedores usan IA sin contexto, a veces haciéndole preguntas muy genéricas, entonces les devuelve respuestas genéricas que todos ya están usando y a veces infiere cosas que no funcionan para sus casos”, explicó.
El planteo es particularmente importante para los pequeños negocios, donde una misma persona suele ocuparse de casi todo. En un emprendimiento turístico, por ejemplo, el dueño debe ser al mismo tiempo quien vende, responde mensajes, hace marketing, compra y lleva adelante la administración. “En estos casos la inteligencia artificial puede empezar a tener un impacto concreto”, indicó.
Dejar de hacer todo a mano
Una de las posibilidades que destacó es “utilizar IA para las tareas repetitivas, no para dejar de tomar decisiones, sino para sacarte de encima parte del trabajo que consume tiempo”.
“Hay que aprender a usar la inteligencia artificial para dejar de hacer tareas repetitivas sin dejar de ser vos el cerebro y quien coordina y más que nada ordena y revisa todo”, explicó.
Según su experiencia, esto puede representar una ventaja especialmente importante para los emprendimientos pequeños. Incluso plantea que pueden utilizarse diferentes herramientas como una especie de “empleados de inteligencia artificial” que conozcan cómo funciona el negocio y qué necesita su responsable.
Pero para llegar a ese punto, volvió a insistir, primero hay que ordenar la casa: “Siempre lo primordial es tener claridad, primero saber qué querés o qué querés construir. Además, no todo pasa por ChatGPT. Existen distintas herramientas y la elección depende de lo que cada emprendimiento necesite resolver”.
Asimismo, Zonni también contó que trabaja asesorando en la estandarización de procesos. Y dio como ejemplo el caso de una empresa con muchos años en el mercado cuyo dueño se sentía agobiado porque debía estar pendiente de cada detalle. Con inteligencia artificial trabajaron sobre procesos estandarizados, conocidos como SOPs y playbooks, para que los empleados pudieran seguir una misma línea de trabajo.
Para ella, “este tipo de aplicaciones muestra que la discusión ya no pasa solamente por pedirle a una IA que escriba un texto para Instagram. También puede ayudar a ordenar un negocio, sistematizar tareas y liberar tiempo”.
Por eso, a la pregunta de por qué una empresa debería empezar a entrenar modelos ahora y no dentro de cinco años, Zonni lo resumió en dos frases: “Ahorro de tiempo y ahorro de dinero”.
“Hay que empezar a usarla ahora y no en cinco años porque el mercado va para ese lugar y quien no la use va a quedar atrás”, dijo.

Nicho en pequeños emprendimientos
Durante la nota Valeria Zonni aseguró que su trabajo está especialmente enfocado en emprendimientos pequeños. En Misiones encontró emprendedores turísticos interesados en incorporar tecnología para hacer crecer su marca personal, lo cual tiene enorme demanda.
“Me he encontrado con mucha gente con muchas ganas de aprender y con mucha avidez de mejorar y de perfeccionar lo que están haciendo”, afirmó satisfecha.
Para la especialista, Misiones tiene además una particularidad: su experiencia con el turismo internacional. “Ya por tener una de las maravillas del mundo sabe mucho del turismo internacional y es una fortaleza”.
El desafío, desde su mirada, es que los emprendedores trabajen con las nuevas herramientas digitales. Y para ello primero es central: tener claridad de lo que se quiere.





Discussion about this post