Con la premisa como estandarte, la comunidad de la Parroquia Inmaculada Concepción lleva adelante el programa Noches de Misericordia, una cruzada solidaria que todos los sábados se hace presente en el hospital Pediátrico y también de Adultos, de la capital provincial, acercando un plato de comida que ellos mismos elaboran a quienes acompañan a los internados.
“Hay momentos donde la angustia se vuelve densa y las salas de espera de los hospitales se transforman en un sitio lleno de incertidumbres. En esos pasillos donde el tiempo parece no avanzar mientras aguardan la evolución de su ser querido o un parte médico, entendemos que la contención no llega solo en forma de medicina sino también a través del afecto y un plato de comida caliente”, indicaron desde la parroquia Inmaculada Concepción a PRIMERA EDICIÓN.
La iniciativa cobra un valor todavía más profundo en el contexto actual, donde la recesión castiga con dureza los bolsillos de la sociedad, “las familias que deben atravesar la internación de un ser querido enfrentan un doble desafío, el sostener la salud física de los suyos y afrontar los gastos diarios que implica permanecer fuera del hogar”, remarcaron. Frente a esa realidad que “pega muy duro, la labor de los voluntarios parroquiales funciona como un bálsamo reconfortante en medio de las horas más oscuras”, manifestaron quienes prefieren el anonimato pero que pretenden que “se conozca lo que hacemos para que surjan más voluntarios, que cada vez seamos más para ayudar”.
Cada jornada sabatina arranca a las 16. “Detrás de cada bandeja hay un trabajo minucioso de organización comunitaria, donde vecinos de distintos barrios cercanos, pero fundamentalmente de acá, de Villa Urquiza, aportan su mano de obra, insumos o consiguen donaciones para garantizar que decenas de personas reciban un menú digno, sabroso y nutritivo cuando cae la noche”.
El propósito de la movida supera con creces el plano nutricional. Si bien la vianda satisface una necesidad primaria, el verdadero corazón de Noches de Misericordia reside en el encuentro interpersonal. “Detrás de cada plato de comida hay una historia, una mano que ayuda y, sobre todo, mucho amor”, sostienen los organizadores, quienes remarcan que el gesto de acercar una bandeja va acompañado de la escucha atenta, el abrazo contenedor y una palabra de aliento a los familiares de los pacientes.
Para colaborar
La organización habilitó vías digitales de donación económica. A través de Mercado Pago, las transferencias pueden realizarse al alias cocinaV.M (a nombre de María Isabel Cañete). Está disponible el 3764-360817 para coordinar la entrega de mercaderías.






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