Cada 25 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Ataxia, una fecha que se traduce en un llamado urgente a la visibilidad, la empatía y la acción comunitaria.
Bajo este concepto, la jornada invita a poner en primer plano una realidad que afecta a miles de personas en todo el mundo, pero que a menudo transcurre en los márgenes de la agenda pública.
La ataxia no alude a una enfermedad única, sino a un síntoma neurológico caracterizado por la falta de coordinación en los movimientos voluntarios. Se manifiesta en alteraciones en la marcha, la postura, la coordinación de las extremidades, el habla y los movimientos oculares.
Causas de la ataxia
Puede ser de origen hereditario o adquirido, y su impacto no solo altera la autonomía física de quien la padece, sino que también transforma la dinámica familiar y social de su entorno.
En líneas generales, la ataxia suele ser secundaria a una afectación del cerebelo o de sus vías nerviosas eferentes o aferentes, aunque otras estructuras cerebrales podrían ocasionar esta sintomatología.
Los infartos cerebrales, la anoxia cerebral (falta de oxígeno en el cerebro), tumores cerebrales, traumatismos, enfermedad desmielinizante –esclerosis múltiple– son causas comunes de ataxia.
Entre otras causas menos comunes podríamos encontrar las anomalías congénitas, infecciones, otras enfermedades autoinmunes, Virus de la Inmunodeficiencia Humana, enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, etcétera.
En líneas generales, para que se produzca ataxia, estas patologías deben ocasionar daños en el cerebelo o a las estructuras relacionadas con éste como la médula espinal, tálamo o ganglios de la raíz dorsal. Una causa muy frecuente de ataxia es la hemorragia cerebelosa.
Síntomas de la ataxia
Aunque las características principales de la ataxia son la descoordinación de las extremidades y de los movimientos de los ojos, se pueden presentar otros tipos de síntomas. Todos ellos, sin embargo, tienen que ver con la capacidad para mover partes del cuerpo. Estas señales de que la ataxia está afectando a las funciones normales del cuerpo pueden ser:
- Problemas del habla.
- Dificultades en la percepción visuoespacial debido a la descoordinación oculomotora.
- Apraxia visuoconstructiva como consecuencia de la descoordinación.
- Disfagia (problemas para tragar).
- Dificultades en la marcha, con tendencia a abrir las piernas.
- Pérdida total de la capacidad de andar.
La ataxia y sus desafíos
Uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan quienes conviven con la ataxia es el desconocimiento generalizado. Al tratarse de condiciones poco frecuentes o poco comprendidas, es común que los síntomas se confundan con torpeza o incluso con otras patologías, lo que genera barreras invisibles en la vida cotidiana, laboral y social.
Visibilizar la ataxia implica recordar que una sociedad verdaderamente inclusiva es aquella que no oculta lo que le cuesta comprender, sino que abraza la diversidad funcional y trabaja activamente para garantizar que ningún ciudadano quede rezagado en su derecho a una vida plena y digna.
Fuente: Psicología y Mente









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