Los concursos preventivos de empresas continuaron creciendo durante 2026 y el año podría cerrar con registros similares o incluso superiores a los de 2025, cuando se contabilizaron 190 presentaciones.
De acuerdo con datos de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, hasta agosto comenzaron 120 trámites judiciales de este tipo, una cifra que ya supera los niveles observados durante los primeros ocho meses de los años atravesados por la pandemia.
En 2020 se registraron 106 concursos preventivos, mientras que en 2021 fueron 77. El dato actual vuelve a mostrar una suba de empresas que recurren a esta herramienta para reorganizar sus deudas y evitar un escenario de quiebra.
El abogado de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Germán Pizzano, explicó que estos procedimientos aparecen cuando una compañía entra en cesación de pagos y acumula reclamos simultáneos de distintos acreedores.
“La cesación de pagos tiene un correlato judicial. Las empresas en crisis, cuando tienen reclamos simultáneos de muchos acreedores de distinta naturaleza que no pueden cumplir, inician un proceso judicial que es el proceso preventivo para defenderse”, señaló.
Según el especialista, el ritmo observado hasta el momento permite proyectar al menos 150 concursos durante 2026 únicamente dentro de la Cámara de Apelaciones.
“La cantidad de concursos preventivos es alarmante en cuanto a su crecimiento. El año va a terminar con una enorme cantidad de concursos. Es un reflejo de la actividad económica”, analizó Pizzano.
El concurso preventivo permite a una empresa en estado de insolvencia frenar temporalmente determinados reclamos judiciales y abrir una instancia de negociación con sus acreedores.
Entre otras alternativas, el procedimiento puede incluir acuerdos sobre intereses, capital y condiciones de pago, con el objetivo de evitar que el deterioro financiero termine en la liquidación definitiva de la firma.
“El concurso es una defensa judicial frente a muchos acreedores. Es una salida para la empresa que está en crisis, en estado de insolvencia”, explicó el abogado.
El fenómeno, según detalló, suele aparecer después de una secuencia de caída de ventas, utilización de recursos propios y aumento del endeudamiento.
En ese escenario, las obligaciones acumuladas pueden involucrar deudas con organismos fiscales, entidades bancarias, proveedores y trabajadores.
Si el concurso preventivo no prospera, el proceso puede terminar en una quiebra, que implica la liquidación de los activos de la empresa y, en muchos casos, el cierre definitivo de la actividad.
Desde el sector también advirtieron que las estadísticas judiciales no reflejan necesariamente la totalidad de las empresas que atraviesan dificultades.
Existen firmas que directamente cesan sus actividades sin iniciar formalmente un proceso de disolución o quiebra, mientras que otras no avanzan con el concurso por los costos que implica iniciar la acción judicial.






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