Las consecuencias que durante los últimos días venían anticipándose en los pronósticos comenzaron a hacerse visibles sobre el territorio. La intensa lluvia que se extendió desde la tarde del sábado hasta la madrugada de este domingo provocó rápidas crecidas de arroyos, cortes preventivos, agua avanzando sobre viviendas y una sucesión de intervenciones de policías, bomberos y organismos municipales en distintos puntos de Misiones.
El episodio encuentra a la provincia después de varias semanas marcadas por cursos de agua elevados y períodos de inestabilidad cada vez más frecuentes. Apenas ocho días atrás, el río Uruguay había iniciado otra fuerte crecida, mientras que el Iguazú llegó a superar los 10.000 metros cúbicos por segundo, dentro de una secuencia de pulsos hídricos separados por pocos días.
Además, el viernes el Servicio Meteorológico Nacional había elevado a naranja la alerta para el centro y sur de Misiones durante el sábado, con previsión de lluvias abundantes en cortos períodos, actividad eléctrica y ráfagas intensas. Para Posadas, la OPAD estimaba acumulados de entre 30 y 55 milímetros durante los momentos de mayor intensidad.
Durante la noche, esas precipitaciones comenzaron a traducirse en problemas concretos. Una de las primeras intervenciones se produjo alrededor de las 18 en el barrio Ñu Porá de Garupá, en la zona de Los Teales y Jazmín.
El desnivel de la calzada estaba haciendo que un importante volumen de agua descendiera directamente hacia varias propiedades. El agua ya había alcanzado los patios y avanzaba hacia las casas, aunque todavía no había ingresado a los interiores cuando llegaron los equipos de emergencia.
Bomberos de la Policía comenzaron a trabajar manualmente con palas para encauzar el escurrimiento. Más tarde se incorporó una retroexcavadora municipal, con la que lograron desobstruir y canalizar el sector. Cerca de las 20, el drenaje se había normalizado sin necesidad de evacuar familias y sin que se registraran lesionados ni daños dentro de las viviendas.
El Tabay desbordó y obligó a cortar la ruta 7
El panorama se complicó durante la noche y la madrugada en otros puntos de la provincia. En Jardín América, la crecida del arroyo Tabay obligó a interrumpir el tránsito sobre la ruta provincial 7. A las 7.30 de este domingo, el corte continuaba debido al desborde del curso de agua.
En la misma localidad, los equipos también asistieron a una mujer y a su hija en el barrio Prosol, con intervención posterior de Acción Social y Defensa Civil. No fue el único punto donde el aumento de los arroyos condicionó la circulación.
En Ruiz de Montoya, la crecida del Cuña Pirú llevó a disponer preventivamente el corte sobre el puente conocido como “La Pasarela”, en la Ruta Provincial 223. Allí, el tránsito pudo ser restablecido posteriormente cuando el nivel comenzó a descender.
Una situación similar ocurrió en Capioví, donde la Costanera fue cerrada temporalmente por el crecimiento del arroyo. El sector pudo volver a habilitarse alrededor de las 6.30.
Moconá, otra vez condicionado por el agua
En El Soberbio, las precipitaciones también volvieron a impactar sobre uno de los sectores más sensibles ante las crecidas: el acceso al Parque Provincial Moconá.
Esta mañana, cerca de las 9, se constató que el acceso permanecía cerrado debido a la crecida del arroyo Yabotí, por lo que la restricción continuará mientras persistan las condiciones que impiden circular con seguridad.
El cierre vuelve a mostrar la rápida respuesta de los cursos de la zona frente a lluvias intensas, en una región que durante septiembre ya atravesó sucesivas crecidas del río Uruguay y restricciones en cruces fronterizos. El 12 de septiembre, por ejemplo, El Soberbio volvió a suspender el paso hacia Porto Soberbo cuando el Uruguay alcanzó los ocho metros y continuaba en ascenso.

Cunetas para sacar el agua de una vivienda
En Salto Encantado, policías y bomberos debieron intervenir cuando el agua comenzó a ingresar a una vivienda del barrio Municipal. Los efectivos excavaron cunetas alrededor del inmueble para facilitar el drenaje y desviar el caudal.
También hubo consecuencias en Posadas, aunque de otra naturaleza. Bomberos trabajaron en la intersección de Ayacucho y Tucumán, donde retiraron un árbol que había caído sobre la vereda.
Hasta el momento, ninguna de las intervenciones dejó personas lesionadas, mientras continúan los recorridos y monitoreos en los puntos más sensibles.

Una señal de lo que puede repetirse
El episodio de este fin de semana adquiere otra dimensión cuando se lo coloca dentro del escenario climático que viene atravesando Misiones. Dos días antes del temporal, Favio Cabello, jefe de Meteorología y Prevención de Riesgos Naturales de Posadas, había advertido en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones que durante la primavera y el verano podrían repetirse temporales con mayor frecuencia y registrarse períodos con precipitaciones de hasta el doble de los valores habituales.
El especialista vinculó esa tendencia con la consolidación de El Niño, mientras que el Servicio Meteorológico Nacional confirmó para el trimestre septiembre-octubre-noviembre una probabilidad del 100% de continuidad de la fase cálida del ENOS, con intensidad proyectada entre fuerte y muy fuerte.
La provincia, además, ya había llegado a septiembre con abundante agua acumulada: agosto cerró en Posadas con 158,7 milímetros de lluvia, un 82% por encima del promedio histórico, según registros de la OPAD publicados por este Diario.
Lo ocurrido durante las últimas horas muestra precisamente uno de los riesgos que se viene señalando: no hace falta una gran inundación regional para generar complicaciones. Una lluvia intensa en pocas horas puede hacer reaccionar rápidamente a los arroyos, comprometer caminos, accesos y viviendas y obligar a desplegar operativos simultáneos en distintos municipios.







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