La recolección de residuos en Eldorado volvió a quedar en el centro de la escena, tras un nuevo episodio registrado en el barrio Los Lapachos, cuando un trabajador municipal sufrió un grave corte en una de sus manos mientras manipulaba bolsas domiciliarias que contenían elementos punzocortantes sin ningún tipo de protección ni advertencia. Es el quinto episodio en lo que va del año. El operario debió ser trasladado de urgencia a un centro asistencial y encendió las alarmas de las autoridades comunales, quienes pidieron de manera enfática a los vecinos que extremen los cuidados al momento de descartar materiales peligrosos.
Detrás de las cifras y los partes médicos se encuentra el testimonio cotidiano de quienes recorren las calles de la ciudad. Diego Rivero, encargado del sector de Residuos, detalló la cruda realidad que enfrentan las cuadrillas día tras día. “Cuando salimos a hacer recolección juntamos basura domiciliaria y mucha gente, entendemos que se confunde porque tiran vidrios, agujas, latas sin tomar ningún tipo de precaución y eso puede dañar la integridad física de los compañeros, como ya está ocurriendo”, sostuvo el referente.
Rivero además reveló que la estadística del año resulta sumamente preocupante porque “ya son cinco los trabajadores que sufrieron heridas laborales en lo que va del período”.
Frente al incremento de incidentes en la vía pública, el municipio avanzó en la implementación de medidas preventivas y el refuerzo de la indumentaria de trabajo. “El personal cuenta de manera reglamentaria con ropa adecuada, calzado de seguridad y guantes de protección. Tras el penúltimo accidente registrado, el área de Obras Públicas y el departamento de Higiene y Seguridad dictaron capacitaciones operativas e incorporaron insumos especiales para mitigar los riesgos del servicio”, apuntó.
En el mismo sentido, dijo que “se concretó una capacitación sobre cómo recolectar de manera más segura la basura para no cortarnos más y se compraron guantes anticorte mucho más resistentes de los que teníamos”.
No obstante, las autoridades y los propios operarios coinciden en un diagnóstico claro, “ningún elemento de protección personal, por más avanzado que resulte, es capaz de neutralizar de forma absoluta el impacto de un vidrio roto o una jeringa mal descartada cuando la bolsa se manipula a ciegas”, remarcó Rivero.
Para el descarte de vidrios rotos o latas filosas, desde el área recomiendan embalar los restos en cajas de cartón resistente, sellarlas con cinta adhesiva y colocar un cartel visible con la leyenda: “Cuidado, vidrio roto”.






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