El gasto nacional destinado a jubilaciones y pensiones registró en agosto una caída interanual del 1,5% en términos reales. Fue la segunda disminución de esta partida durante 2026, de acuerdo con un informe elaborado por la consultora Analytica.
El anterior retroceso se había producido en mayo, cuando los recursos destinados a las prestaciones previsionales bajaron un 0,8% real respecto del mismo mes del año pasado. Pese a estas dos caídas, el acumulado de los primeros ocho meses cerró con un incremento de apenas el 0,1%.
La reducción se produjo en un contexto de contracción general del gasto público. Según Analytica, el gasto primario nacional —que no contempla los intereses de la deuda— disminuyó un 10,3% real interanual durante agosto, el mayor ajuste registrado desde noviembre de 2025.
Aunque otras partidas experimentaron bajas porcentuales más pronunciadas, las jubilaciones y pensiones tuvieron un peso decisivo por el volumen de recursos involucrados. En agosto representaron alrededor de $5,7 billones, mientras que el gasto administrado por la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) concentra más del 60% del presupuesto nacional anual.

Entre las partidas con mayores reducciones se encontraron las transferencias a las provincias, que cayeron un 86% interanual en términos reales. También disminuyó un 19% el gasto en bienes y servicios y un 40% el correspondiente a programas sociales.
El impacto del rezago en la movilidad
El economista de Analytica Claudio Caprarulo explicó que una de las razones detrás del retroceso previsional está relacionada con la fórmula de movilidad vigente, que actualiza los haberes de acuerdo con la inflación, pero con dos meses de rezago.
Este mecanismo utiliza el último Índice de Precios al Consumidor publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Por eso, cuando la inflación se acelera durante varios meses, el aumento de las jubilaciones queda por debajo de la evolución de los precios y los haberes pierden poder adquisitivo.
Un ejemplo se produjo en marzo, cuando la inflación llegó al 3,4%, pero las jubilaciones aumentaron un 2,89%, en línea con el índice correspondiente a enero. Esa diferencia implicó una pérdida real de aproximadamente medio punto porcentual durante ese mes.
El efecto puede invertirse cuando la inflación desacelera durante dos meses consecutivos, dado que los haberes se actualizan sobre índices anteriores más elevados. Según el análisis de la consultora, una eventual reducción de la inflación de agosto permitiría una recuperación real de las prestaciones en los meses siguientes.
El bono permanece congelado en $70.000
El segundo factor señalado es el congelamiento del bono extraordinario para jubilados y pensionados que cobran los ingresos más bajos. El refuerzo se mantiene en $70.000 desde marzo de 2024 y en septiembre cumplió 30 meses sin actualizaciones.
Durante ese período perdió aproximadamente el 55% de su poder adquisitivo. Para conservar el valor real que tenía al momento de su implementación debería ubicarse actualmente cerca de los $157.000, según los cálculos difundidos.
Caprarulo precisó que, si el bono no fuera contabilizado dentro de la partida previsional, la variación interanual del gasto en jubilaciones y pensiones habría sido del 0% en agosto. Es decir, no habría registrado una disminución real frente al mismo mes de 2025.






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