Por Rosanna Toraglio
Periodista- BioPsicoTerapeuta
[email protected]
Existen diferentes tipos de heridas o traumas que podemos sanar llevando adelante pasos fundamentales que luego nos irán llevando por el camino del descubrimiento, nuevas conexiones neuronales nos dirán que ya estamos sanos. Existe una herida física que sanamos yendo al doctor o colocando una curita, son diferentes, algunas más profundas que demandan más tiempo y otras que en pocos días ya muestran su recuperación.
Las heridas del corazón como duelos, traiciones, y tantas que afectan nuestro diario vivir también se diferencias según el impacto que hayan producido en nuestros sentimientos.
Para quienes acompañamos a encontrar el origen existen herramientas que ayudan a sanar como cuando acarreamos heridas heredadas, o para reprogramarnos o para corregir alguna creencia que nos afecta.
El dolor se sana, pero la herida puede seguir abierta o latente. El primer paso que tenemos dar es reconocer que tenemos una herida y no seguir engañándonos con supuestas culpas, con excusas, con pensamientos equivocados. Por ejemplo, si estamos tristes y no hacemos caso a la tristeza tendremos efectos secundarios como reacciones inexplicables. Atacar, enojarse por cualquier cosa, sentir envidia o resentimiento. Hay algo en mí, hay una herida abierta.
Quizás sea el caso de no poder avanzar en la vida, hay una herida; no te salen las cosas como las planeas, puede haber una herida. Entonces, el primer paso estará dado cuando decimos: “ups, acá pasa algo que no estoy reconociendo”.
Felicitaciones, ahora se puede pasar al segundo nivel y es encontrar qué me enoja tanto, por qué me freno, qué tiene ese otro u otra al que culpo de mi problema.
Abriendo caminos
Para despertar podemos ver que en mi entorno hay alguien que me trata mal y yo no le digo nada, puede ser en el trabajo o la familia, eso que sentimos no enojo con esa persona, es con nosotros mismos porque no accionamos.
¿Cómo pasar a la acción sin confrontar? Utilizando la autocompasión, una herramienta que tenemos todos pero que pocos la usamos. Acción, poner la mano en el corazón y hablarse con cariño: comprendo que estés enojado (enojada) con tal o cual, ¡dilo! Expresa el enojo, poniendo frente a ti simulando que está ahí y le dices en vos alta todo, descarga, grita, sacude. También puedes descargar escribiendo con lujos de detalles.
Equivocadamente, quienes padecen una herida se autolastiman convirtiéndose en una pobre víctima. Aparece la depresión y la tristeza profunda. El camino hacia la libertad comenzó, una nueva conexión neuronal se creó con esas palabras al fin expresadas o escritas. Ahora el secreto está en reforzar ese nuevo camino que se inició, hay que cubrirlo con asfalto para poder usarlo sin frenos.
Autorrespeto
¿Cuándo te respetas? Te respetas cuando decides hacer algo para salir de esa herida, de ese dolor, de ese enojo, de esa tristeza, de eso que te angustia o te preocupa. Ese es el primer paso, es cuando se produce el click.
Amar a alguien no significa aceptar todo por eso primero estamos nosotros, para poder salir de una situación que nos parece difícil.
Existen formas de aprender a amarnos, muchas, infinitas, desde meditar, respirar y comenzar a bendecir todo lo bueno.
A partir de hoy la pregunta que tenemos que hacernos frente al espejo al levantarnos es: ¿Soy feliz? ¿Qué puedo hacer hoy para hacerme feliz? Si crees que es comprarte un coche costoso y no tienes el dinero, entonces dirás: ¿qué puedo hacer hoy para iniciar un camino de abundancia?
Todos somos maestros de nosotros mismos, todos somos responsables de nuestra vida, de nuestro amor propio y de nuestro destino. Saber que cada paso que damos nos lleva a un mañana igual de triste o daremos el paso para cambiar el rumbo y comenzar a sanar.






Discussion about this post