La segunda audiencia de juicio oral a Roberto “El Negro” Silvero, joven de 23 años acusado de matar a puñaladas a su amigo por una deuda de 500 pesos en noviembre de 2021, tuvo cinco testigos y duró siete horas.
Fue la declaración de la expareja del encartado la que predominó, principalmente por la demora en presentarse a la sala de audiencias del Tribunal Penal 1 de Posadas y por las complicaciones de estabilidad emocional que evidenció y que apuntó al temor por la presencia del imputado y de su defensor oficial, Miguel Ángel Varela, en el recinto de calle La Rioja 1561.
Una vez que la joven, hoy de 20 años, fue contenida por secretarias del TP-1 y se le garantizó la reserva y privacidad de su testimonio, es decir, no fue transmitido por ninguna plataforma y en la sala solo quedaron las partes pertinentes al juicio, la audiencia continuó, la muchacha pudo declarar durante una hora y media y el fiscal Vladimir Glinka solicitó el cambio de calificación de la causa y que a Silvero se lo acuse ya no por “homicidio simple” (artículo 19 del CPA) sino por “homicidio agravado por alevosía” (artículo 80) y cuya pena es de prisión perpetua.
Los detalles del testimonio de la joven, PRIMERA EDICIÓN se reserva ya que así lo solicitó el TP-1 y se le asignó custodia policial durante un mes a ella y a toda su familia. De los cuatro testigos restantes, todos ratificaron o coincidieron con sus relatos en la etapa de instrucción de la causa.
El primero de ellos fue un oficial de la Policía de Misiones, Gustavo Fernando Schiaffino quien el 14 de noviembre de 2021, cuando ocurrió el ataque a puñaladas que se llevó la vida de Luis Fernando Duarte Vázquez (23), se desempeñaba como oficial ayudante en la comisaría de Candelaria.
Sostuvo coincidente que llegó al lugar del homicidio, en el barrio Niño Perdido, alertado por la Prefectura Naval Argentina que posee un destacamento a pocos metros. Describió la zona y puntualizó que su informe socioambiental con los vecinos resaltaba que Silvero, por entonces un muchacho de 18 años, siempre andaba con cuchillo y era problemático.
El testigo posterior fue el subcomisario en 2021 de la comisaría de Candelaria, Miguel Ángel Da Silva, quien destacó el procedimiento de sus subalternos y admitió que el barrio Niño Perdido era uno de los lugares habituales señalados por problemas con discusiones y peleas, constantes.
El turno siguiente fue para Sandro Arnaldo Argüello a través de una conexión vía internet. Este albañil es hermano de uno de los demorados y luego desligados por el crimen de Duarte Vázquez, según el requerimiento y elevación a juicio del hecho realizado por el juez de Instrucción 6, Ricardo Walter Balor y el fiscal René Germán Casals.

Argüello fue solicitado por el defensor oficial de Silvero y sostuvo respecto al hecho: “Fue el día de la votación domingo, por eso aparecí a las 8 me acerco a la casa de mi hermano en Candelaria, donde vivía que era un lugar que no tenía calles era por un pasillo. Él vivía conmigo porque trabajaba conmigo, pero tenía su casa allá. Y como tenía el lavarropas, fue hacer limpieza de las mismas y yo lo fui a buscar, para que vote temprano y luego se libere. Y llego al lugar, él estaba tomando mate y renegando con el lavarropas porque se le había aflojado la correa y entonces, justo llego yo y me pide la llave que siempre llevo en el auto, un Ford Focus. Él me pide la herramienta y empezamos a ver la que le podía servir, agarramos dos llaves francesas, empezó a vaciar el lavarropas y mientras yo tomaba mates él lo arregló.
Me fui y al mediodía, me llamó por teléfono una señora que me dice que a mi hermano lo llevaron preso. Me fui al lugar otra vez y encuentro todo el quilombo, muchos policías patrulleros, vecinos, mucha gente, a eso me refiero. Y veo a un policía y le pregunto qué pasó. Y me dice no te puedo decir, me dice quien soy yo, y le explico que yo era el hermano de Víctor Ledesma, entonces el policía lo llama a otro y me empieza a explicar que mi hermano no estaba detenido sino demorado como testigo”.
“Lo vi a cinco metros”
Otro ciudadano paraguayo, Oscar Esteche, fue el cuarto testigo de ayer y, como pieza clave para el debate, acarreaba expectativa oírlo.
Reiteró, su testimonio del expediente, que “el asesino” -así señaló a Silvero- lo llamó ese mediodía a Duarte Vázquez al frente de su vivienda en el barrio Niño Perdido y tras discutir “le hincó. Yo vi el ataque en mi portón y corrí a pedir ayuda a Prefectura porque lo estaba matando a Luisito. Fue una discusión y pelea. Cuando volví ya no estaba más el asesino, estaba en el monte”.
También señaló que “Luisito antes de morir estaba con su señora en su casa, vino a la mía para pedirme tomar mate recién levantado”. Respecto a la estocada letal reafirmó lo ya declarado en sede policial y judicial entre 2021 y 2022 (y adelantado por este Diario ayer), que “la puñalada fue a cinco metros de donde yo estaba, con una daga de tres colores. Se trenzaron y el asesino le hincó cuando cayó al piso Luisito”.
El debate continuará hoy desde las 9 con cinco testimonios más y mañana se desplegarán los alegatos y el veredicto del tribunal conformado por los jueces Viviana Gladis Cukla, Gustavo Arnaldo Bernie y Carla Alejandra Freitag.






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