Un efectivo de Gendarmería que se desempeña en la zona aduanera de Puerto Iguazú , detectó que un hombre se encontraba sin vida en las inmediaciones por lo cual avisó a la policía. La pareja del hombre fue detenida por el hecho y fue imputada días después. Recuperó la libertad supeditada a la causa y a un eventual tratamiento psiquiátrico compulsivo.
Este Diario pudo saber que hace algunos días la Justicia le otorgó la libertad a la mujer de 34 años, aunque en el expediente permanece imputada por el delito de “homicidio simple”, por la muerte de Jonathan Antúnez De Oliveira de 32.
Las autoridades no hallaron por el momento material probatorio suficiente como para acreditar la autoría del crimen, por lo cual le otorgaron la libertad a la sospechosa pero seguirá investigada como la presunta autora de la muerte por golpes en la cabeza que sufrió la víctima.
El pasado 5 de mayo la mujer fue trasladada para ser indagada por el juez y dio su versión acerca de lo ocurrido.
Manifestó que en ningún momento agredió al hombre y que lo encontró tirado ya sin vida cerca de un camión. Al verlo en ese estado le avisó a un gendarme y se fue del lugar.
En esa misma audiencia reveló que padecía esquizofrenia y también trastorno bipolar de la personalidad. En aquella oportunidad fue ordenado que permaneciera privada de su libertad, mientras que el juez ordenó que se le practicaran pericias psiquiátricas.
Las fuentes consultadas por este medio indicaron que en base al resultado de esas pericias cabía la posibilidad que la Justicia ordenara la internación en un centro de salud mental a la mujer.
Antúnez De Oliveira vivía en situación de calle y alrededor de las 8 del 30 de abril fue encontrado su cuerpo junto a un camión en la zona del playón, antes del control fronterizo de la vía que conecta con el puente internacional.
Trabajaron peritos de Policía Científica en la escena e investigadores de la Unidad Regional V recabaron testimonios y no lograron identificar a algún otro sospechoso en la zona donde ocurrió el ataque a Antúnez.
También recabaron datos de cámaras de seguridad del sector, a través del cual pudiera reconstruirse los movimientos previos de los dos y determinar si había otras personas con ellos.
La pesquisa tuvo como primera hipótesis una discusión previa que habría ocurrido entre ambos (quienes además eran pareja), la cual habría derivado luego en la agresión.






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