Con la meta de asegurarse de que la reserva natural “El Paraíso” permanezca como tal y al mismo tiempo permita generar flujo turístico para Jardín América, su propietario, Omar Auada, impulsa una especie de reality desde la selva para dar a conocer al mundo la riqueza del predio con 440 hectáreas de Bosque Atlántico en estado de semi-conservación.
“Durante tres décadas a nuestro alrededor cientos de hectáreas de monte desaparecieron por el avance de la ganadería, pero El Paraíso continuó en pie gracias a una decisión que para mí es una causa personal: la perpetuidad de la reserva”, dijo Auada a PRIMERA EDICIÓN, a quien contó los objetivos del ambicioso plan para reconstruir El Paraíso y que la misma pueda permanecer abierta a los visitantes como opción de “turismo inmersivo”.
De esta forma, el hombre busca escribir un nuevo capítulo para el complejo, de alto valor ecológico para esa región ya que, por ejemplo, allí nacen las vertientes que son tributarias del arroyo Tabay.
“Vamos a convertir la vida cotidiana dentro de la reserva en un reality documental para redes sociales que nos ayude a financiar su conservación y garantizar que el área protegida perdure más allá de quienes hoy la sostenemos”, dijo Auada sobre la iniciativa.
Concretamente, el predio se encuentra ubicado entre los municipios de Jardín América, Santo Pipó y Campo Viera; desde hace algunos meses su equipo trabaja en la reconstrucción del casco histórico mientras diseña un sistema de financiamiento basado en el apoyo directo de personas, empresas y organizaciones interesadas en la conservación de la selva misionera.
La propuesta gira alrededor del canal de Youtube ECO El Paraíso, desde donde se pretende documentar la vida diaria dentro de la reserva. No se tratará de un programa guionado, sino del registro permanente de las tareas que implica mantener un área protegida: restauración del bosque, monitoreo de fauna, mantenimiento de senderos, apicultura, recepción de voluntarios, recorridos interpretativos y los desafíos cotidianos que supone conservar uno de los ambientes con mayor biodiversidad del planeta.
Además, la intención de filmar 24/7 es que cada video muestre, con transparencia, el destino de los aportes económicos y el impacto concreto de cada inversión.
“Queremos que la gente vea lo que hacemos, cómo trabajamos y cómo cambia el lugar gracias a quienes colaboran”, resumió Auada.
Sobre los episodios
El formato elegido apunta a aprovechar uno de los mayores activos de la reserva: el atractivo natural de la selva misionera.
Cada episodio mostrará recorridos por senderos, travesías en bicicleta, campamentos, monitoreo mediante cámaras trampa, observación de fauna silvestre y jornadas de restauración ecológica, además de espacios más distendidos donde voluntarios y visitantes compartirán historias, experiencias y relatos vinculados al monte.
La presencia de cámaras trampa promete convertirse en uno de los principales atractivos del canal, ya que permitirá registrar la actividad nocturna de especies silvestres que rara vez pueden observarse durante el día.
A esto se sumarán videos breves con curiosidades sobre flora y fauna nativa destinados a plataformas como Instagram, Facebook, TikTok y Youtube Shorts.
El proyecto prevé incorporar conectividad satelital mediante Starlink para transmitir en alta definición desde distintos puntos de la reserva, además de equipamiento audiovisual específico para grabaciones en exteriores.
Pero además la propuesta también pretende transformar la reserva en un polo de turismo. La idea consiste en ofrecer programas de voluntariado para que visitantes puedan alojarse en la reserva y participar durante algunos días de las actividades reales de conservación.
Otro de los pilares económicos será la producción apícola; Auada, quien es perito apícola nacional, aseguró que los análisis realizados sobre la miel obtenida dentro del predio confirmaron “una calidad excepcional gracias” a la ausencia de residuos de agroquímicos y a la enorme diversidad floral del bosque nativo. A partir de esa experiencia, el proyecto busca ampliar el colmenar y desarrollar un programa de cría de reinas destinado a contribuir con el reemplazo de colonias africanizadas en la región.
“La actividad no solo representa una alternativa productiva compatible con la conservación del monte,que hacemos acá sino que también fortalece los procesos de polinización dentro del ecosistema”, dijo enfático.






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