La crisis de Flybondi continúa profundizándose. La aerolínea de bajo costo acumula más de una semana sin operar con normalidad, canceló todos los vuelos previstos para el fin de semana largo y suspendió a la totalidad de su personal de vuelo y de cabina hasta el próximo 30 de septiembre, en medio de un escenario marcado por problemas financieros y operativos.
Según datos de la plataforma Failbondi, entre el 2 y el 10 de julio la compañía canceló más de 125 vuelos, una cifra que contrasta con las menos de 25 cancelaciones registradas en el mismo período por Aerolíneas Argentinas y JetSmart en conjunto. Solo entre el jueves feriado y el viernes fueron suspendidos 28 servicios.
En un comunicado interno enviado a pilotos y tripulantes, la empresa informó que profundizará su plan de reorganización debido a la situación que afecta la operación desde comienzos de julio. La medida establece la suspensión del personal desde el 7 de julio hasta el 30 de septiembre, aunque podrán ser convocados de manera temporal si se reanudan algunos vuelos.
Flybondi argumentó que las decisiones adoptadas son “esenciales para revertir la situación actual y asegurar la continuidad de la compañía”.
Un año marcado por cancelaciones
Las estadísticas reflejan la magnitud de la crisis. En lo que va de 2026, Flybondi canceló 2.081 de los 10.204 vuelos programados, lo que representa más del 20% de su operación. Además, apenas el 26,6% de sus servicios despegó en horario y el retraso promedio alcanzó los 131 minutos.
La situación también impactó sobre su flota. Mientras que en enero operaba con cerca de 20 aviones, hace dos meses la cantidad se había reducido a tres y actualmente solo una aeronave permanece en servicio.
Problemas financieros y reclamos
La empresa enfrenta dificultades por contratos impagos con compañías arrendadoras de aviones y conflictos con proveedores de combustible, entre ellos YPF. A esto se suman denuncias judiciales, un pedido de quiebra impulsado por un hotel por deudas vinculadas al alojamiento de pasajeros afectados por reprogramaciones y conflictos con otras empresas proveedoras.
En paralelo, varias provincias aplicaron multas millonarias por incumplimientos con los pasajeros, mientras que la Secretaría de Transporte mantiene bajo seguimiento la comercialización de pasajes para vuelos que finalmente no despegan.
El panorama representa una de las mayores crisis de la aerolínea desde su creación y una de las paralizaciones más importantes del mercado aerocomercial argentino desde la pandemia.





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