Gabriela Gómez
Especialista en Cromoterapia
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En las calles, en los comercios y hasta en nuestros guardarropas, predominan cada vez más los tonos neutros: negro, gris, beige y blanco. Las tendencias de moda, la practicidad y las estaciones frías parecen haber convencido a muchas personas de que el color debe quedar en segundo plano.
Sin embargo, los colores son mucho más que una elección estética. Diversos estudios en psicología del color demuestran que influyen en nuestras emociones, nuestra percepción y nuestra forma de relacionarnos con el entorno. Aunque una prenda amarilla no resolverá nuestros problemas ni una bufanda azul eliminará el estrés, los colores pueden contribuir a generar determinadas sensaciones y estados de ánimo.
El amarillo suele asociarse con la alegría y el optimismo; el verde con el equilibrio y la naturaleza; el azul con la tranquilidad y la confianza; el naranja con la creatividad y el entusiasmo; mientras que el rojo representa energía, fuerza y acción.
Durante el invierno, cuando los días son más cortos y la luz natural disminuye, muchas personas tienden a elegir colores oscuros. Paradójicamente, es en esta época cuando más podríamos beneficiarnos de incorporar tonos vibrantes que aporten vitalidad visual y emocional.
Por eso les propongo a modo de campaña: “Más color, más vida” para que le pongas color a tus días, una invitación abierta a la comunidad para animarse a incorporar colores en la ropa, los accesorios, los espacios de trabajo, los hogares y las actividades cotidianas.
No se trata de abandonar los tonos neutros ni de seguir reglas estrictas. Se trata de recordar que el color es una herramienta de expresión personal. Un pañuelo turquesa, un paraguas amarillo, una bufanda fucsia o una taza naranja pueden convertirse en pequeños recordatorios diarios de alegría, creatividad y bienestar.
Los colores forman parte de nuestro lenguaje emocional. Están presentes en la naturaleza, en las culturas, en las celebraciones y en los recuerdos. Recuperarlos es también recuperar una forma de comunicarnos con el mundo.
La invitación es simple: este invierno, sumemos color a nuestros días. Porque una ciudad más colorida también puede ser una ciudad más alegre, más cálida y más humana. Te sumas a ponerle color a tus días, va a cambiar tu ánimo, sino que te des cuenta vas a estar sonriendo.
¡Que tengas un hermoso y colorido domingo!






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