La histórica empresa Metalfor, una de las principales fabricantes de maquinaria agrícola de Argentina, formalizó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), una medida que expone la delicada situación financiera que atraviesa y enciende las alarmas en uno de los sectores más emblemáticos de la industria nacional.
La presentación fue realizada ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Córdoba, en un intento por encontrar una salida negociada que permita sostener la actividad y preservar los puestos laborales.
La compañía, que emplea a 600 trabajadores directos y sostiene una extensa red de proveedores y concesionarios en todo el país, registra un pasivo superior a los 55.000 millones de pesos y enfrenta dificultades para cumplir con el pago de salarios. Según trascendió, aún mantiene deudas correspondientes a quincenas de los primeros meses de 2026.
Con la apertura del procedimiento preventivo, Metalfor tendrá plazo hasta el 15 de julio para presentar una propuesta de reestructuración y negociar con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Bell Ville, con el objetivo de alcanzar un acuerdo que evite un agravamiento del conflicto laboral.
El mecanismo busca ofrecer una instancia de negociación entre la empresa, los trabajadores y el Estado antes de adoptar medidas que puedan afectar el empleo.
Un emblema del campo argentino
Fundada en 1974 por el empresario Luis Dadomo en la localidad cordobesa de El Fortín, Metalfor comenzó como un pequeño taller de herrería y, con el paso de las décadas, se convirtió en una de las compañías más representativas del sector de la maquinaria agrícola.
La firma es reconocida principalmente por la fabricación de pulverizadoras autopropulsadas, segmento en el que mantiene un fuerte liderazgo. Según datos de la propia empresa y registros de patentamientos del sector, una de cada dos pulverizadoras que trabajan en los campos argentinos lleva la marca Metalfor.
Además, fue una de las pocas empresas nacionales que logró competir en el mercado de las cosechadoras frente a gigantes internacionales como John Deere y New Holland.
En 2017, la compañía fue adquirida por Bertotto Boglione, otra firma metalúrgica de capitales argentinos, manteniendo su presencia industrial y una red de 25 sucursales distribuidas en todo el país, además de operaciones en Brasil.
Un modelo que dejó de ser sostenible
Desde la empresa atribuyen la crisis a una combinación de factores económicos y a un esquema comercial que durante años impulsó su crecimiento, pero que terminó afectando su liquidez.
Metalfor no solo fabrica y vende maquinaria, sino que también financia gran parte de las operaciones de sus clientes, principalmente productores agropecuarios y contratistas rurales.
“Por cada máquina nueva que vendés, recibís una máquina usada que tenés que reacondicionar y financiar. Muchas veces son pequeños productores que necesitan tres o cuatro años para pagar”, explicó recientemente el presidente de la firma, Eduardo Borri, al describir las dificultades que enfrenta el modelo de negocios en el actual contexto económico.
Fuente: IProfesional






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