Laura Kuperman
Educadora Canina.
376 4-636-551
El proyecto Yellow Dog, de la entrenadora Taryn Blyth en Suecia en 2012, buscaba concienciar sobre la necesidad de respetar el espacio de perros en lugares públicos. Consistía en el uso de un lazo o pañuelo amarillo atado al collar para indicar que no se debía interactuar con él sin pedir permiso al tutor para evitar situaciones estresantes o peligrosas para los perros y las personas.
Las razones pueden ser variadas: ansiedad o miedo, agresividad o incomodidad con otros perros o personas, recuperación de una lesión o enfermedad, entrenamiento para funciones de trabajo o perro de asistencia o terapia. Los colores se dividen en tres ámbitos:
Indican el carácter del perro:
• Rojo: es reactivo con otros perros y no debemos acercarnos si vamos acompañados de nuestro perro.
• Naranja: es reactivo con otros perros, pero no con personas. Podemos acercarnos solo si no vamos acompañados de perros.
• Verde: es amigable y abierto a las interacciones con personas y con otros animales.
Advierten que no debe ser molestado:
• Amarillo: necesita espacio, es miedoso o ansioso y aunque no es reactivo, no debemos importunarlo.
• Azul: es perro de servicio o asistencia, está trabajando y no debemos interrumpirle.
Indican problemas de salud:
• Morado: tiene alergia alimentaria y no debemos ofrecer comida.
• Blanco: tiene alguna discapacidad; puede ser ciego o sordo o padecer alguna lesión y no debemos interactuar con él sin pedir permiso. El objetivo era educar a la sociedad fomentando interacciones respetuosas. (Abel G.M. Periodista especializado en mascotas).






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