Faltaban completar una serie de testimoniales en el expediente judicial contra Marcelo Da Rosa (52), quien está acusado por el delito de femicidio. La justicia confirmó que debe continuar tras las rejas a la espera de la clausura de la investigación y su posterior juzgamiento por la muerte de Marisa Cuñha (47).
Este diario pudo saber que el Juzgado de Instrucción de San Vicente le dictó la prisión preventiva a Da Rosa en la investigación que lo tiene como el sindicado autor del crimen de su ex pareja, con quien mantenía discusiones por la división de bienes antes que ocurriera el crimen.
El encartado fue indagado el 9 de septiembre del 2025 y se negó a declarar ante las autoridades judiciales. Fue imputado por el delito estipulado en el artículo 80 incisos 1 y 11 del Código Penal, el cual estipula: “Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua al que matare a su ascendiente, descendiente, cónyuge, ex cón yuge, o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia (…) A una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género”.
El hecho fue reportado a la policía el 4 de septiembre del año pasado, cuando vecinos de una edificación de departamentos ubicada sobre calle Pasteur al 130 de la localidad de San Vicente, oyeron detonaciones que parecían ser disparos de arma de fuego.
Cuando se asomaron a mirar que era lo que sucedía, observaron a Marcelo Da Rosa subiéndose a su vehículo y dándose a la fuga del lugar.
Uno de los testigos avisó a las autoridades, dado que en el condominio se sabía que Da Rosa era expareja de Marisa y conocían de las discusiones previas por el reparto de bienes. El hombre administraba varios alquileres en la zona. Tras el arribo policial confirmaron que la mujer había sido atacada de dos disparos que le ingresaron por la espalda, según lo confirmaría después la autopsia.
Con el dato acerca del presunto autor, la Policía de Misiones estableció alertas con la imagen de Da Rosa y montaron operativos cerrojos en rutas nacionales y provinciales, principalmente, para que no alcance a cruzar la frontera con Brasil o Paraguay. Pero no estaba lejos.
Al día siguiente fue detenido en la zona urbana de la localidad, cuando se desplazaba con su Toyota Corolla. No opuso resistencia y fue alojado en una comisaría.
Luego, con una orden judicial realizaron la requisa del vehículo, pero no encontraron allí el arma que habría utilizado.
Dos días después del femicidio encontraron una pistola Bersa calibre 22 entre yuyos a la vera de la calle Yerbal muy cerca de donde ocurrió el femicidio. El arma fue peritada para determinar si fue la utilizada para el crimen de Marisa.






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