Claudio Úbeda habló públicamente por primera vez luego de su salida como director técnico de Boca Juniors y defendió el trabajo realizado durante su gestión. Aunque reconoció el dolor que le provocó el final de su ciclo, rechazó las críticas que calificaron su paso por el club como un fracaso y remarcó que el equipo mostró aspectos positivos que quedaron opacados por la eliminación en la Copa Libertadores.
El entrenador, de 56 años, se refirió a la decisión adoptada por la dirigencia tras la caída en los octavos de final del certamen continental, un resultado que terminó marcando su salida del banco xeneize.
“Las condiciones en que pasó nos duelen, sabíamos que teníamos muchas posibilidades y condiciones para seguir avanzando”, expresó durante una entrevista radial.
Úbeda admitió que comprendía la exigencia que implica conducir a Boca, donde los resultados suelen condicionar cualquier análisis. En ese sentido, señaló que el contexto hizo inevitable el desenlace.
“En el Mundo Boca el resultado que se necesita permanentemente es ganar. Entendemos las reglas del juego y es lógico que se desencadene una situación así”, sostuvo.
El ex entrenador también dejó en claro que su intención era continuar al frente del plantel y profundizar el proceso iniciado tras asumir el cargo.
“Sí, quería quedarme. Tenía el deseo de pertenecer a ese grupo, estar con los jugadores y la gente que rodea el Mundo Boca, y seguir evolucionando como equipo”, afirmó.
A su criterio, el balance de la etapa no puede reducirse únicamente a la eliminación copera. Por eso consideró que hubo avances deportivos que no fueron valorados debido al resultado final.
“Los resultados finales terminan tapando muchas cosas buenas que ocurrieron y te hacen ver que el desenlace iba a ser ese”, manifestó.
Lejos de aceptar la palabra fracaso para describir su experiencia, Úbeda defendió el esfuerzo realizado por el cuerpo técnico y los futbolistas durante toda la temporada.
“No fue un fracaso. Fracasar es no intentar y nosotros lo hicimos hasta el final”, remarcó.
Entre los argumentos que utilizó para respaldar su gestión mencionó la racha de encuentros sin derrotas y las victorias obtenidas en los clásicos.
“Ganamos los dos clásicos y estuvimos como 14 partidos sin perder. En Boca no alcanza solo con eso. Lamentablemente te quedás siempre con la foto final y es entendible que la gente se enoje”, indicó.
El entrenador también destacó la relación construida con el plantel profesional. Según explicó, durante todo el proceso existió diálogo permanente y los conflictos que surgieron fueron resueltos puertas adentro.
“La relación con los jugadores fue extraordinaria durante todo el proceso. Hubo un ida y vuelta muy bueno”, aseguró.
Dentro de ese grupo resaltó especialmente el papel desempeñado por el capitán Leandro Paredes, a quien definió como un referente importante dentro del vestuario y una influencia positiva para sus compañeros.
Durante la entrevista también recordó su vínculo con Miguel Ángel Russo, de quien fue colaborador y a quien terminó sucediendo tras su fallecimiento. Reconoció que asumir ese lugar le generó sentimientos encontrados.
“Logré tener una amistad con él y con su familia. Cuando tuve que asumir fue un momento complejo, me generaba remordimiento. Pensaba que estaba ahí gracias a él y quería que estuviera al lado mío para agradecérselo”, confesó.
Respecto de la decisión que puso fin a su ciclo, relató que la comunicación se produjo en una reunión mantenida con el integrante del Consejo de Fútbol Marcelo Delgado.
“Fue una charla muy buena. Me dio los argumentos por los cuales entendía que no íbamos a seguir”, contó.
Según explicó, durante ese encuentro también recibió un reconocimiento por la forma en que se desarrolló el proceso, sin conflictos internos que alteraran el funcionamiento cotidiano del club.
Finalmente, se refirió a su relación con el presidente de Boca, Juan Román Riquelme. Úbeda aseguró que siempre mantuvo conversaciones con el máximo dirigente, aunque negó haber recibido presiones respecto de las decisiones futbolísticas.
“Nunca me impuso que tenía que jugar uno u otro. La decisión siempre fue de Miguel y después fue mía hasta el último partido”, afirmó.
Pese al final anticipado de su etapa en el club, el entrenador consideró que la experiencia adquirida en uno de los equipos más exigentes del continente será un respaldo importante para los desafíos que enfrente en el futuro.
“Esta experiencia da mucho hándicap para lo que viene”, concluyó.






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