Los mercados internacionales reaccionaron este miércoles con fuertes movimientos ante la posibilidad de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán que permita poner fin a la escalada militar en Medio Oriente y garantice nuevamente la libre circulación por el Estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más sensibles del planeta.
La principal señal llegó desde el mercado petrolero. El crudo Brent, referencia en Europa, se desplomó más de 10% y pasó a cotizar cerca de los 98 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, cayó casi 12% y se ubicó alrededor de los 90 dólares.
La baja representa un giro brusco respecto de las jornadas anteriores, cuando el temor a una profundización del conflicto había empujado las cotizaciones por encima de los US$110. El mercado venía incorporando en los precios el riesgo de interrupciones en el suministro global de petróleo, especialmente por las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, paso estratégico para buena parte de las exportaciones energéticas mundiales.
Sin embargo, las versiones sobre un posible memorando entre Washington y Teherán para consolidar un acuerdo de paz y sostener la navegación comercial modificaron rápidamente las expectativas financieras y energéticas.
También baja el gas y rebotan las bolsas
La descompresión geopolítica no solo impactó sobre el petróleo. El gas europeo también registró una fuerte desaceleración, con una caída cercana al 8% en el contrato TTF holandés, referencia para Europa, que descendió hasta los 43 euros por megavatio hora.
La reacción de los mercados bursátiles fue inmediata. Las principales bolsas europeas operaron con fuertes subas luego de varias ruedas marcadas por la incertidumbre y la volatilidad.
El índice Euro Stoxx 50 avanzó alrededor de 2,5%, mientras que el Ibex 35 de España trepó 2,4%. También se registraron alzas importantes en París, Fráncfort, Milán y Londres.
En Asia ocurrió algo similar. Tokio cerró con ganancias moderadas, Hong Kong avanzó más de 1% y Seúl mostró uno de los rebotes más fuertes de la jornada, con una suba superior al 6%.
Detrás de la reacción financiera aparece un mismo diagnóstico: los inversores comenzaron a descontar un escenario de menor tensión militar y menor riesgo de crisis energética global.
El mercado interpreta que una eventual reapertura plena del estrecho de Ormuz reduciría las probabilidades de interrupciones en el suministro de petróleo y gas, un factor que venía alimentando la presión sobre precios internacionales, inflación y costos logísticos en distintas regiones del mundo.
Más allá de las señales positivas, los operadores mantienen cautela porque las negociaciones todavía no fueron oficializadas y el escenario diplomático sigue siendo extremadamente sensible. Aun así, la caída simultánea del petróleo y del gas mostró hasta qué punto los mercados globales siguen atados a la evolución del conflicto en Medio Oriente y a cualquier movimiento que afecte la circulación energética internacional.
Fuente: Agencia de Noticias NA





