La Fundación Libre Relincho atraviesa un momento delicado en medio del aumento de rescates de caballos víctimas de maltrato y abandono. Su referente, Roberto Michel, explicó que la organización intensificó las campañas solidarias para reunir insumos veterinarios y poder sostener la atención de los casos más urgentes.
En ese sentido, señaló que actualmente están solicitando colaboración de la comunidad ante las dificultades económicas para afrontar los tratamientos. “Estamos necesitando suero fisiológico, vendas, cinta hipoalergénica y todo lo que se llama perfus o vías para pasar el suero”, detalló, al tiempo que remarcó que el consumo semanal es elevado y constante.
El referente describió un escenario complejo, donde la demanda supera los recursos disponibles. Según indicó, la fundación utiliza entre 30 y 40 sueros por semana, además de agujas, antibióticos y medicación específica. “Nos está costando mucho en la parte económica poder adquirir todo eso”, reconoció, y agregó que también requieren productos como coagulantes, dexametasona y antiinflamatorios para tratar cuadros graves.
Actualmente, la organización tiene 19 caballos bajo su cuidado, dos de ellos en estado crítico, lo que implica un mayor consumo de insumos y seguimiento veterinario intensivo. En ese contexto, Michel destacó que cualquier aporte es importante y que las donaciones pueden realizarse tanto en especie como a través de medios digitales.

El trabajo de la fundación, explicó, se inicia exclusivamente a partir de intervenciones judiciales. “Siempre es a través de la justicia. La gente tiene que hacerse responsable y hacer la denuncia”, sostuvo, al tiempo que remarcó que no alcanza con dar aviso telefónico, sino que es necesario formalizar una presentación para generar un expediente.
Ese procedimiento, continuó, es el que habilita la actuación del juez, quien determina el destino del animal. Una vez que el caballo llega a la fundación, se activa un protocolo que incluye atención veterinaria, recuperación y eventual reinserción bajo condiciones estrictas.
En relación a las adopciones, Michel explicó que los animales recuperados son entregados a espacios rurales donde puedan vivir sin ser utilizados para trabajo. Aclaró que deben contar con control veterinario, vacunación anual, desparasitación y seguimiento permanente. “A partir de ese momento no se monta más. Pasa a ser un animal de compañía, pero sin trabajo”, afirmó.
Consultado sobre las formas de maltrato más frecuentes, el referente apuntó principalmente al abandono, la sobrecarga y los accidentes por irresponsabilidad de los dueños. También cuestionó la falta de campañas de concientización sobre los cuidados básicos que requieren los equinos.
En paralelo, insistió en la necesidad de avanzar hacia un cambio cultural que reemplace el uso de caballos en tareas como el transporte o la producción. Explicó que existen alternativas tecnológicas más eficientes y menos dañinas. “Hay máquinas que hacen en una hora y media lo que en un día hace un caballo”, indicó.
Además, recordó que la circulación de carros a tracción a sangre está prohibida desde 2021, aunque admitió que la normativa aún no se cumple plenamente. En ese marco, consideró que el Estado debe avanzar en soluciones concretas para los trabajadores que dependen de esa actividad.





