Enrique Ramón Azamé sufrió tantos golpes que la sorpresa alcanzó a investigadores policiales y fuentes judiciales, quienes no descartan que en el ataque haya participado más de una persona.
La autopsia del Cuerpo Médico Forense del Superior Tribunal de Justicia confirmó ayer que los traumatismos de cráneo fueron determinantes para que se produjera el óbito. Pero también señalaron que las lesiones eran múltiples y llamaban la atención, y las descripciones lo relacionaban a una muerte con ensañamiento.
A partir de la labor de los peritos de la Justicia, la causa ratificó el rumbo adelantado ayer por PRIMERA EDICIÓN, que el jubilado de 84 años no sufrió un accidente y lo sucedido estaba lejos de ser considerado una “muerte dudosa”.
Con los informes forenses se espera ahora el sumario de actuaciones de la comisaría Decimoséptima de la Unidad Regional I, para que el juez cite a indagatoria a los tres detenidos hasta el momento: dos mujeres trans de 26 y 30 años y un hombre de 42.
Respecto a la calificación, provisoriamente se avanza sobre un hecho de “homicidio simple” con la probabilidad de nuevos agravantes. Para la pesquisa, según pudo saber este Diario, por el momento no se pudo determinar si existió robo como móvil del ataque y asesinato porque la víctima conocía a los agresores.
Lo que no se descarta tampoco es que tanto Enrique como sus vecinos arrastran problemas con las trabajadoras sexuales que paran en la cuadra donde residía la víctima, avenida Santa Cruz a una cuadra de Santa Catalina, y que durante las últimas semanas se habrían registrado incidentes con amenazas ante los reclamos por la presunta mala conducta de las mujeres trans que derivaron en amenazas e insultos.
Enrique Azamé fue hallado por su hermano, que reside a pocos metros del escenario del homicidio, Santa Cruz 3.618 en la chacra 55, entre Santa Catalina y Tomás Guido, detrás del hipermercado de avenida Quaranta.
Como lo resaltó este medio ayer, de acuerdo a testimonios periodísticos ofrecidos por el propio hermano de la víctima dos semanas antes, los episodios de violencia y agresiones no eran inusuales y todos partían de las quejas que Azamé realizaba por la conducta de las trabajadoras sexuales frente a su hogar y en las inmediaciones.
El juez de Instrucción 2, Juan Manuel Monte, y el fiscal respectivo, Christian Oscar Antúnez Nerenberg, aguardan las actuaciones, que tienen muchas evidencias y testimonios que sostendrían las detenciones de los tres mencionados. Entre las pruebas clave, se adelantó que una campera que coincidiría con la que horas antes tenía puesta una de las trabajadoras sexuales fue encontrada al lado de la cama en la habitación donde Azamé fue golpeado.
Los efectivos constataron la presencia de elementos que serán materia de análisis, aunque no se observaron signos de violencia y robo en el resto de la casa de madera y mampostería.
Se pudo establecer que la primera de las detenidas fue la de 30 años y nacionalidad brasileña, la restante fue hallada también en las inmediaciones y pocas horas después de alertado el hecho.







