Una niña de seis años falleció luego de sufrir una grave caída durante el recreo en la Escuela N°117 “Islas Malvinas”, en Rosario. El hecho, que conmociona a la comunidad educativa, ocurrió cuando la menor tropezó y golpeó su cabeza contra un banco de cemento.
Tras el impacto, la niña fue trasladada de urgencia al Hospital de Niños Víctor J. Vilela, donde ingresó en estado crítico. Horas más tarde los médicos confirmaron muerte cerebral y, posteriormente, su fallecimiento.
En un primer momento, un parte policial indicó que el accidente se habría producido porque la niña tenía los cordones desatados. Sin embargo, esa hipótesis fue descartada por su padre, quien brindó un crudo testimonio.
“Yo la agarré a mi hija en la camilla y los cordones estaban tal cual yo se los até. Siempre se los hago con doble nudo”, afirmó Ricardo Miqueo. Y fue categórico: “No fue porque tenía los cordones desatados”.
El hombre relató además cómo encontró a su hija al llegar al establecimiento: “Cuando entro la veo tirada en el piso, toda ensangrentada. No era un golpecito como me habían dicho”. Incluso señaló que la menor presentaba signos alarmantes: “Estaba orinada. Yo trabajo en un sanatorio y sé que eso puede pasar en situaciones graves”.
Según la familia, los docentes no habrían presenciado directamente el momento de la caída. “Ellas escucharon un grito y se acercaron al lugar”, sostuvo el padre, lo que pone en duda el relato inicial sobre cómo ocurrió el accidente.
La tía de la niña también cuestionó la versión oficial: “¿En qué momento van a decir que fue por los cordones si no la vieron? No había nadie con la nena”. Y agregó: “No queremos que se digan cosas que no son. Si fue un accidente, que se diga, pero no inventen”.
Además, el padre denunció antecedentes de golpes previos dentro de la institución. “Hace tres semanas me la entregaron con raspones y no me avisaron nada”, contó. También cuestionó la falta de vínculo con la escuela: “No conozco el patio ni el salón. Nunca nos dejaron pasar”.
Otro dato que surge del relato familiar es que la menor habría estado en un sector con estructuras de cemento. “Ahí hay un patio trasero con bancos de cemento, donde ya se había golpeado antes”, indicó.
La familia no descarta ninguna hipótesis, aunque evita especular. “No sabemos qué pasó. No puedo decir si alguien la empujó o no, porque no lo sabemos. Pero alguien tenía que estar mirando”, reclamó el padre.
Desde el entorno médico, trascendió que la niña ingresó al hospital en paro cardiorrespiratorio, lo que da cuenta de la gravedad del cuadro desde el primer momento. Incluso especialistas señalaron que no es habitual que un accidente escolar derive en un desenlace fatal.
Mientras tanto, la Justicia aguarda los resultados de la autopsia y las pericias para determinar con precisión qué ocurrió en el patio de la escuela. La investigación buscará establecer si se trató de un accidente, si hubo negligencia o si existieron otros factores.
En medio del dolor, la familia tomó una decisión solidaria: donar los órganos de la niña.
El caso conmueve y reabre el debate sobre la seguridad en las escuelas y la responsabilidad en el cuidado de los alumnos. “Yo la dejé acá confiado, pensando que la estaban cuidando”, resumió el padre.
Fuente: Medios Digitales





