Pasados poco más de diez días del ataque mortal contra una mujer trans en esta ciudad, la causa avanzó con la detención de dos sospechosos y la demora de un menor pertenecientes a una aldea mbya. Dos de ellos declararon y negaron su participación en el crimen de Claudia Gómez (34), conocida como “Caí”.
Los sospechosos fueron trasladados ayer al Juzgado de Instrucción 3, a cargo del magistrado Martín Brites, para ser indagados por el homicidio de la mujer trans. El joven de 20 años conocido como “Chana”, quien sería hijo del cacique, y el menor de 17 años aceptaron hablar ante el juez. Negaron haber golpeado a Claudia Gómez y se desligaron así del hecho. En tanto, el otro detenido, “Nene” de 18 años, directamente se negó a declarar.
De esta forma comenzó judicialmente el proceso para esclarecer el caso de transfemicidio, según lo establece el artículo 80 incisos 4 y 11 del Código Penal, el cual establece la pena de prisión perpetua por “homicidio agravado por ensañamiento y por tratarse de un crimen mediado por violencia de género o motivado por odio hacia la identidad de la víctima”.

Por lo que la investigación reveló hasta el momento, la autoría material del crimen recae sobre “Chana”, aunque a medida que avance la labor judicial podrá haber más certezas al respecto.
Claudia Gómez, conocida como “Caí”, era de nacionalidad y vivía en la aldea Fortín Mbororé en condiciones de extrema pobreza en una precaria casilla. A esa situación de vulnerabilidad se le sumaba la problemática del consumo de sustancias.
El 2 de abril fue encontrada muy malherida con golpes en la cabeza y desfigurada. En horas de la madrugada sus atacantes la golpearon presumiblemente para robarle algo de dinero que tenía encima pero principalmente “pedra”, el estupefaciente de alto consumo en las clases más vulnerables.
Le partieron el cráneo y la golpearon en el rostro, dejándola tirada en un trillo a pocos metros de la avenida Libertad, en un sector conocido como “El Eucaliptal”.
Alguien escuchó que lloraba y pedía ayuda en medio de la agonía. La llevaron al hospital de Iguazú, donde murió el miércoles 8 de abril.
Según el informe preliminar de autopsia del Cuerpo Médico Forense del Superior Tribunal de Justicia, la mujer trans murió por la fractura de cráneo provocada con un elemento contundente, que sería un palo o garrote.
Dos días después, y con mandato judicial, efectivos de la UR-V se dirigieron a la aldea para detener a los sospechosos. Los dos mayores siguen detenidos, mientras que el menor -que sería hermano de “Nene”- quedó alojado en el CeMoAS de Eldorado.








