Cuatro estudiantes fueron emboscados y atacados en esta ciudad por una patota integrada por trece jóvenes, entre los que se cree que había menores, quienes los lesionaron con machetes y caños de hierro.
El hecho fue cometido el pasado sábado minutos después de las 4, en la intersección de las avenidas Libertad y Misiones, en plena zona urbana de Oberá.
Las víctimas regresaban de un encuentro deportivo donde hubo gran concurrencia de participantes y que se extendió hasta esa hora de la madrugada.
El grupo, integrado por dos mujeres de 20 años y dos hombres de 20 y 22, caminaba por ese lugar porque los muchachos decidieron acompañar a las jóvenes hasta sus respectivas residencias, por una cuestión de seguridad.
En determinado momento ingresaron a un comercio de los denominados “24 horas” a comprar alfajores. Nada les hizo imaginar o sospechar lo que les esperaba al salir del negocio, ubicado a unos 450 metros de la Unidad Regional II de Oberá y donde funciona además la comisaría Primera.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, la madre de uno de los lesionados contó cómo sucedieron los hechos. La mujer prefirió mantener el anonimato ya que las víctimas temen por represalias, y más teniendo en cuenta que hasta anoche no había detenidos por el criminal ataque.
Irracional ataque
“Mi hijo regresaba de un encuentro deportivo, junto a su amigo decidieron acompañar a dos compañeras hasta el lugar donde se alojan porque todos son estudiantes y residen en otras localidades de la provincia. Eran las 4 y en determinado momento ingresaron a un comercio en la esquina de las avenidas Libertad y Misiones. Al salir fueron atacados por un grupo de desconocidos integrado por trece jóvenes, la mayoría con capuchas con las que cubrían sus rostros. Todo ocurrió en cuestión de segundos. Los sorprendieron desde atrás y lanzaron machetazos sin mediar palabras. A mi hijo lo golpearon con un caño de fierro en el cráneo, al igual que a las chicas, mientras que al amigo de mi hijo le comenzaron a lanzar machetazos, primero en la espalda, y que por fortuna dieron con todo su filo en su mochila, que quedó toda tajeada, luego volvieron a golpearlo y esta vez un vaso de aluminio que llevaba en la misma mochila prácticamente le salvó la vida, ya que quedó abollado por los impactos de la hoja del machete”, relató.
“Pero lo peor sucedió cuando le apuntaron al rostro. El muchacho puso una de sus manos en un acto reflejo, defensivo y para evitar que lo mataran. Entonces el machetazo le cortó tres tendones”, contó la mujer. Mientras esto sucedía, uno de los jóvenes decidió correr hacia la comisaría para pedir ayuda, es decir hasta el edificio donde funciona la Unidad Regional obereña, apenas a cuatro cuadras y media del lugar. Esa actitud también sería clave para que los agresores desistieran de continuar golpeando a sus compañeros.

“Una fuerza inexplicable”
“Cuando mi hijo vio el ataque a machetazos al compañero, y que sus dos amigas también quedaron lesionadas por los golpes con hierros en la cabeza, recordó la cercanía de la comisaría Primera y comenzó a correr hacia ese lugar. Los agresores comenzaron a perseguirlo, él recuerda que le lanzaban machetazos sin acertarle mientras corrían. Luego, unos 100 metros antes de llegar, dejaron de perseguirlo porque se dieron cuenta de que iba hacia la policía”.
“Tras advertir a los uniformados regresó a la escena, donde le hicieron un torniquete a su amigo porque perdía mucha sangre, con ayuda de los comerciantes que estaban trabajando en la esquina. La patota huyó del lugar. Mi hijo me contó que, una vez que llegó la ambulancia y vio que sus compañeros eran asistidos, se desmayó. En el hospital, cuando fui a verlo, los médicos me dijeron que tenía un golpe en la zona occipital de la cabeza. Y que fue un milagro que pudo correr casi 500 metros sin perder el conocimiento. Esto los mismos médicos creen que fue porque al momento del hecho, ante episodios críticos, muchas personas sacan fuerzas inexplicables para salvar sus vidas o rescatar a otros. Fue el caso de mi hijo”, contó la mujer aún abrumada por todo lo sucedido.
Consultada acerca de si existió algún conflicto previo o el motivo de la agresión fue el robo, la mujer manifestó que “no se llevaron nada y tampoco mostraron intenciones de robar, era pura maldad. Fueron directo a agredir. Mi hijo y sus amigos no los conocían, tampoco pudieron verle el rostro a los agresores, porque los tenían cubiertos con capuchas. Por la contextura algunos eran menores, adolescentes”.
Antecedente cercano
El pasado 14 de marzo, siete sospechosos -entre los cuales había varios menores- fueron detenidos por una agresión a un joven en una plaza de Oberá. La víctima sufrió cortes en ambos brazos.
Por el modus operandi, no se descarta que se trate de la misma banda, teniendo en cuenta que aprovechan su superioridad numérica para emboscar en la modalidad piraña a las víctimas.
Muchos vecinos adjudican estos ataques irracionales al consumo de “pedra” o “paco”, drogas que son fabricadas por los narcos con el residuo de la cocaína y constituyen un flagelo en esta ciudad.




