Una inflamación grave en las membranas que recubren el cerebro, una internación prolongada y la imposibilidad de volver a realizar trabajos físicos marcaron un antes y un después en la vida de Facundo “Parku” Aranda, la joven promesa de música urbana en esta ciudad.
Recientemente PRIMERA EDICIÓN lo visitó en el taller donde confecciona las prendas de la marca que creó en uno de los momentos más duros de su vida, desde donde aprendió a reinventarse.
“Estuve a unas horas de morirme”, contó sin rodeos sobre la enfermedad que cambió todo su rumbo.
El diagnóstico que le habían dado cayó como una “bomba”: meningitis agravada por una bacteria que le generó osteomielitis. Las consecuencias fueron aún más difíciles: operaciones muy complejas, colocación de prótesis en la columna y una muy prolongada recuperación…
“Estuve mucho tiempo internado… con mucho dolor, un dolor que no quiero volver a sentir nunca más”, aseguró enfático. Pero, además en ese contexto tan difícil también existía una necesidad urgente: contar con estabilidad económica ya.
“Todas las personas necesitan estabilidad, y yo no la estaba encontrando”, explicó. Sin poder volver a realizar trabajos pesados por su condición física, tomó una decisión clave: “Algo tenía que inventar (…) y bueno, desde siempre mi familia se dedicó a la costura”, dijo tras relatar que el segmento de confección de chaquetillas, dentro de la marca familiar surgió por un regalo.

“Quería regalarle un ambo a mi novia que estudia medicina… cuando veo el precio me digo: la tela no es tan cara”. Y ese razonamiento simple se convirtió en el punto de partida de su emprendimiento.
“Fue ahí que la idea prendió. Me dije que si consigo buena tela, buena calidad, y yo pongo la mano de obra, puedo hacer un negocio, formar una marca de buena calidad, con costos razonables y buena tela, que es lo más importante en la ropa al fin y al cabo”. Y fue así que comenzó.
“Aprendí primero a confeccionar un cuello, después un bolsillo, un ruedo… practicaba con otras telas porque no quería desperdiciar la inversión de la que había comprado para los ambos, porque era la primera que hacía…”
Durante la charla, Parku recordó que el proceso no fue inmediato ni sencillo, “practiqué mucho con otras telas que no eran lo mismo que la tela real para los ambos, pero aprendí bien”, señaló. Con el tiempo, la práctica se transformó en oficio y el oficio en producto. Hoy, según contó la respuesta del público hizo valer todo el esfuerzo.
El proyecto, además, tiene un objetivo más amplio: financiar su otra pasión, ya que antes de emprender, Facundo “Parku” Aranda ya tenía una trayectoria en la música urbana, incluso participó en competencias de freestyle y fue parte de eventos masivos en Misiones.
“No voy a dejar nunca de hacer música, es mi cable a tierra y por ello soy mi propio productor”, aseguró. De hecho, ante la falta de recursos también aprendió a grabar, producir y editar su propio material.
“La necesidad obliga… necesitaba grabar mi música y no tenía plata para pagar los servicios de productor privado”, remarcó sobre la lógica emprendedora que se repite desde su emprendimiento textil.
El secreto está en los detalles
Convencido de lo que hace, “Parku” aseguró que si hay un rasgo que define su marca, según él mismo, es la atención al detalle.
“Me gusta que se vea fino… que se vea lindo”, enfatizó. Aunque reconoció no ser experto, insiste en una idea central: priorizar calidad sobre cantidad.
“Las costuras rectas me gustan… te toma más tiempo, pero es la calidad que queremos brindar”.
Esa búsqueda de excelencia también está atravesada por una construcción personal. Su pareja cumple un rol clave en el emprendimiento: toma pedidos, saca medidas y organiza la producción.
“Desde el principio tuvimos en cuenta buena calidad de tela y buen precio para que todos puedan tener su ambo de Morha Mia”.









