El cierre del Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMeT), que se oficializó en julio de 2025 a través de un decreto del Gobierno nacional que disolvió más de 21 organismos, sigue teniendo consecuencias para quienes integraban su plantel de investigadores.
Es que se dio a conocer que, a partir de este mes, más de 10 científicos que trabajaban en el instituto cuando dejó de existir fueron cesanteados de sus tareas porque desde la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) decidieron dar de baja sus contratos antes de su finalización.
Así lo confirmó a PRIMERA EDICIÓN el último director del INMeT, el bioquímico Cristian Humeres, quien explicó que los profesionales habían sido reubicados en otros centros de investigación del país para continuar con sus trabajos.
En ese sentido, se refirió al impacto de estas bajas, que dejan en el camino varias líneas de investigación de relevancia provincial y regional. “Se va perdiendo la capacidad científico-técnica que Argentina tenía“, sintetizó Humeres.
Un derrotero de despidos
Una vez que se dio a conocer el cierre del INMeT por supuestas “superposiciones de funciones” y “falta de resultados concretos”, el plantel del instituto fue reubicado en otros centros de investigación. “Lo que hacen es distribuirnos a todos, de acuerdo a afinidades de los trabajos de investigación, en los distintos institutos que tiene ANLIS”, precisó Humeres.
En ese reparto, hubo investigadores derivados a ciudades de Buenos Aires, como Mar del Plata o Pergamino, y a provincias como Santa Fe y Córdoba. Todo el equipamiento corrió la misma suerte: fue retirado, trasladado a Buenos Aires y finalmente redistribuido a otros puntos de Argentina.
El proceso de bajas de investigadores comenzó poco después. Humeres recapituló que “el primer contrato que dan de baja es el mío, me notifican ya en el mes de noviembre del año pasado que deciden discontinuar mi función sin mediar ningún diálogo previo. Simplemente me mandaron la notificación de que me iban a dar de baja”.
Ahora, la misma noticia llegó para otra decena de científicos, entre 12 y 13, a quienes notificaron la semana pasada que sus contratos, con fecha de finalización el 31 de diciembre, finalizaban a partir del 1 de abril.
“Dos días previos (a la baja), estuvieron firmando la renovación de sus contratos. Esto fue lo que a ellos más los sorprende. Seguían con sus investigaciones, con sus trabajos, firmaron el contrato y dos días después les llegó la notificación de que se decidía suspender sus funciones”, explicó Humeres.
Bajas con impacto
La desvinculación de los profesionales trae consigo la caída definitiva de sus líneas de investigación. “Una muy importante era la de artrópodos de interés sanitario, esto es de garrapatas, pulgas; toda la línea que tiene que ver con escorpiones, eso queda completamente eliminado. La de leishmaniasis, ni hablar. Y todo el control de vectores que se estaba haciendo en esta zona”, enumeró el exdirector.
A su vez, comentó que la baja de contratos también afectó a otros institutos y bases científicas de la ANLIS, “que en un principio eran doce y hoy, con INMeT fuera más la fusión de los otros institutos, quedan unos siete”, precisó.
Algunos afectados fueron el Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemoepidemias, que fue absorbido por el Instituto Nacional de Parasitología; una base del Programa Nacional de Control de Vectores que funcionaba en la provincia de Córdoba y el Instituto de Control de Biológicos, que se fusionó con el Instituto de Producción.
Por último, Humeres cuestionó el manejo del cierre del INMeT. “Se dijo en un principio que tenían que hacer esto rápido, que por eso nos estaban sacando. Era el apuro por movernos del instituto para que la agencia que maneja los bienes del Estado pudiera tomar potestad del mismo”. recordó.
Y fue contundente al describir el escenario actual. “Hasta el día de hoy el instituto está completamente abandonado. La Agencia no tomó potestad de absolutamente nada, con lo cual el instituto está ahí, en el medio del monte, sin ocupación, sin control, sin nada”, concluyó el bioquímico.





