La ciudad de Posadas ingresó este lunes en un escenario de fuerte inestabilidad meteorológica, con una advertencia naranja emitida por la Oficina de Prevención Ante Desastres Naturales (OPAD), que anticipa lluvias intensas, tormentas localmente severas, ráfagas de viento, actividad eléctrica y probabilidad de caída aislada de granizo.
El pronóstico fue detallado por el meteorólogo jefe del organismo, Favio Cabello, quien explicó en declaraciones a FM de las Misiones que el período más complejo comenzaría durante la tarde-noche de este lunes y se extendería hasta el mediodía del martes, con un frente tormentoso avanzando sobre el sur de la provincia.
“Estamos con la advertencia naranja a partir de este momento para la ciudad de Posadas, a partir de la tarde noche de hoy, hasta mañana al mediodía aproximadamente”, señaló el especialista, al describir el escenario previsto para las próximas horas. Según explicó, en ese lapso “se van a producir áreas de lluvias y tormentas ocasionalmente fuertes”, lo que implica la posibilidad de “períodos de lluvia intensa, caída aislada de granizo, fuertes ráfagas de viento y también caída de rayos”.
Cabello indicó que, al momento de la entrevista, el monitoreo satelital ya mostraba el avance del sistema desde el oeste, afectando regiones de Formosa, Chaco y Corrientes, con trayectoria hacia Misiones. “Yo en este momento tengo la imagen de satélite delante mío y estamos viendo un frente de tormenta que está aproximándose ya por el oeste”, precisó. En esa línea, remarcó que la inestabilidad se instalaría sobre la capital misionera durante varias horas y que “lo más álgido se produzca durante la madrugada y la mañana de mañana martes”.
El pronóstico no solo contempla abundante agua, sino también un deterioro generalizado de las condiciones atmosféricas durante el arranque de la jornada del martes. En ese sentido, Cabello recomendó prever complicaciones en la movilidad cotidiana, especialmente para quienes deban salir temprano por trabajo o para llevar a los chicos a la escuela. “Mañana sí esperamos que durante la mañana sea una mañana lluviosa, también las primeras horas de la tarde”, advirtió. Y agregó “mañana salí con paraguas”, porque entre las 7 y las 9 de la mañana “el tiempo esté bastante feo, con viento, lluvia”.

En paralelo, desde la OPAD también se insistió en la necesidad de tomar precauciones durante la noche de este lunes. Si bien al momento del diálogo aún persistían condiciones relativamente estables en Posadas, el meteorólogo aclaró que eso cambiaría con rapidez. “La gente que ya está por salir del trabajo o está volviendo a casa con tranquilidad”, dijo, aunque pidió “evite salida después de las 9, 10 de la noche, porque se va a ir poniendo cada vez más feo el tiempo”.
Incluso, explicó que uno de los primeros indicadores visibles del frente sería la aparición de relámpagos hacia el sector oeste de la ciudad, en dirección al aeropuerto y zonas como Itaembé Guazú o Villa Cabello. “Vamos a comenzar a notar en los próximos minutos relámpagos”, sostuvo, al señalar que esos destellos se volverían más frecuentes y cercanos a medida que el sistema se aproximara.
Se corta el calor y llegan las primeras mañanas frescas
Más allá del evento de tormentas, uno de los aspectos más destacados del pronóstico tiene que ver con el cambio de masa de aire que ingresaría una vez superado el frente. De acuerdo a lo expuesto por Cabello, tras varios días con marcas elevadas para la época, la provincia empezaría a experimentar un descenso térmico más acorde al calendario.
“Por suerte vamos a tener un alivio en las temperaturas”, afirmó. Según explicó, a partir de la noche del martes se produciría una rotación del viento al sector oeste-sudoeste, lo que permitiría el ingreso de aire más fresco y una mejora rápida del tiempo.

Ese cambio abriría paso, según dijo, a “las primeras temperaturas otoñales de temporada”, con mínimas en Posadas que podrían ubicarse “entre los 15 y los 17 grados” desde el miércoles y hasta al menos el viernes o sábado, mientras que las máximas oscilarían entre “23 y 25 grados”.
Otro de los ejes de la entrevista giró en torno al comportamiento climático de mediano plazo. Cabello explicó que, tras un verano atravesado por una fase débil de La Niña, el escenario actual es de neutralidad, lo que permitiría esperar precipitaciones dentro de valores habituales durante abril.
“Ahora estamos en una fase neutra”, explicó, al indicar que las lluvias del mes “deberían andar entre los 150 y 180 milímetros, que es el valor normal”. En ese marco, sostuvo que la Niña que acompañó los últimos meses no generó un déficit de agua demasiado marcado, aunque sí dejó cierta merma en febrero y marzo.
Sin embargo, el meteorólogo advirtió que la atención principal no está puesta en este otoño, sino en lo que podría suceder más adelante, especialmente a partir de septiembre. Allí ubicó lo que definió como “la noticia climática del año”, vinculada a la eventual aparición del fenómeno de El Niño.
“Finalizado el invierno, va a comenzar un niño”, aseguró, al mencionar que ese cambio podría traducirse en un aumento de las precipitaciones y una mayor frecuencia de tormentas severas durante la primavera y el verano. “El niño nos produce otro dolor de cabeza, que es exceso de lluvias y una frecuencia de tormentas severas más importantes”, alertó.
Según describió, si ese escenario se confirma, Misiones podría atravesar una primavera particularmente compleja, coincidiendo además con la estación que estadísticamente suele concentrar la mayor actividad tormentosa del año. “Estaríamos atravesando los meses de primavera, que por lo general y normalmente son los más tormentosos del año, atravesar una primavera tormentosa, complicada, y un verano también con iguales condiciones”, remarcó.
Cabello también explicó que, en el caso del litoral argentino, la presencia de El Niño no necesariamente implica más calor, sino incluso lo contrario. A diferencia de lo que suele ocurrir a escala global, en esta región el aumento de nubosidad y de días con precipitaciones tiende a moderar las temperaturas máximas.
“Cuando tenemos niños en primavera y en el verano, tenemos más días lluviosos y las temperaturas medias suelen ser normales o o ligeramente por debajo de lo normal”, sostuvo. En otras palabras, si el fenómeno se instala, la provincia podría tener menos jornadas sofocantes, aunque a costa de una mayor recurrencia de tormentas intensas.
En ese sentido, el especialista recordó que durante los años Niño se vuelven más probables los episodios extremos de precipitación, con acumulados muy elevados en poco tiempo. “Son los períodos en que solemos tener 200 milímetros en una hora o 2 horas en la ciudad de Posadas y en otras localidades”, graficó.





