La ciudad de Apóstoles atravesó este miércoles una jornada de fuerte contenido espiritual, patriótico y comunitario, en el marco de dos celebraciones que convocaron a vecinos, autoridades religiosas, instituciones y excombatientes. Por un lado, la Iglesia San Pedro y San Pablo fue sede de la tradicional Misa Crismal, una de las ceremonias más significativas del calendario litúrgico católico. Por otro, la comunidad volvió a reunirse para honrar a los veteranos y caídos en la Guerra de Malvinas, en un acto atravesado por el respeto, la memoria y la emoción.
Ambas actividades, desarrolladas en el mismo día, dejaron en evidencia el fuerte arraigo de la fe, la tradición y el sentimiento patriótico en una ciudad que cada año reafirma su identidad a través de ceremonias cargadas de simbolismo.
Durante la mañana, la Iglesia San Pedro y San Pablo recibió a una importante cantidad de fieles para participar de la Santa Misa Crismal, presidida por monseñor Juan Rubén Martínez y acompañada por sacerdotes y párrocos provenientes de distintos puntos de Misiones. La presencia de referentes religiosos de toda la provincia aportó un fuerte sentido de comunión eclesial a una celebración central dentro de la Semana Santa.
La ceremonia estuvo marcada por los tradicionales ritos de bendición de los óleos y la consagración del Santo Crisma, elementos fundamentales en la vida sacramental de la Iglesia y utilizados a lo largo del año en bautismos, confirmaciones, ordenaciones y unción de los enfermos. Se trata de uno de los momentos más relevantes del calendario litúrgico, no solo por su contenido doctrinal, sino también por el valor simbólico que representa para la vida pastoral de las comunidades.
Uno de los pasajes más significativos de la celebración fue la renovación de las promesas sacerdotales, cuando los presbíteros volvieron a expresar públicamente su compromiso con la misión pastoral, el servicio y la vida de fe. Ese gesto, realizado frente al pueblo, volvió a poner en el centro el vínculo entre el clero y la comunidad en un contexto de recogimiento, oración y reflexión.
La Misa Crismal volvió así a consolidarse como un espacio de encuentro y reafirmación espiritual para los fieles de la diócesis, en una ciudad que en Semana Santa suele adquirir una centralidad especial dentro del mapa religioso de la provincia.

Pero la jornada en Apóstoles también estuvo atravesada por otra dimensión igual de profunda, la memoria colectiva en torno a Malvinas. Desde temprano, la comunidad se congregó en la Plazoleta Veteranos de Guerra de Malvinas para participar del acto conmemorativo por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, una fecha que cada año vuelve a movilizar emociones, recuerdos y reivindicaciones.
Allí se dieron cita autoridades municipales, excombatientes, representantes de instituciones y vecinos que quisieron acompañar una ceremonia cargada de solemnidad. El homenaje fue encabezado por la intendente María Eugenia Safrán junto al Centro de Veteranos de Malvinas, en un marco de profundo respeto hacia quienes combatieron en 1982 y hacia aquellos que no regresaron.
A lo largo del acto, se evocó el valor de los soldados argentinos que participaron del conflicto en las islas y en las frías aguas del Atlántico Sur. Las palabras alusivas fueron uno de los momentos más conmovedores de la ceremonia, al recuperar no solo la dimensión histórica de la guerra, sino también el sentimiento de pertenencia, sacrificio y dignidad con que todavía hoy se recuerda a quienes formaron parte de aquella gesta.

“A 44 años de aquella gesta patriótica del 2 de abril de 1982, podemos decir con orgullo que pertenecimos a las Fuerzas Armadas de la Nación, que se combatió en el campo de batalla de Malvinas y en las frías aguas del Atlántico Sur, donde cada soldado argentino dejó su sacrificio, su valor y demostró su coraje, reconocido incluso por los propios enemigos”, se expresó durante el homenaje.
La frase que siguió condensó buena parte del espíritu de la conmemoración y del recuerdo que sostienen los veteranos desde hace décadas. “Faltó fortuna, pero no el valor”, se escuchó, en una definición que sintetiza la mirada con la que muchos excombatientes y sus familias reconstruyen aquella experiencia atravesada por el heroísmo, el dolor y la memoria.





