La historia argentina suele escribirse en los grandes libros de bronce, pero se siente de verdad en el papel amarillento de un folio guardado por décadas. El hallazgo de las cartas de Héctor Oscar Fernández, escritas durante su instrucción en el CIFIM (Centro de Instrucción y Formación de Infantería de Marina), permite asomarse a la psiquis de un joven correntino meses antes de entrar en combate con el legendario Batallón de Infantería de Marina (BIM) Nº 5 en las Islas Malvinas.
Para su hijo, Matías Fernández, las cartas no son solo documentos; son piezas de un rompecabezas emocional que hoy forma parte del acervo de la Reserva VGM en Misiones. “Es emocionante ver lo que pensaba mi papá y un joven de esa época: el extrañar al amigo, al familiar, el estar al servicio de la patria antes de Malvinas”, relató Matías, quien destacó que el valor de estos escritos es puramente sentimental e histórico.

Entre el rezago militar y la emoción
En la Reserva fundada por el veterano, las cartas conviven con cascos, cargadores y fusiles FAL desactivados. Sin embargo, la caligrafía de Oscar tiene un peso que el metal no alcanza. En sus textos, el soldado describía la dureza de una instrucción que no daba respiro: “No nos dejaban descansar ni un minuto”, escribía a su madre, Galain de la Cruz Esperanza (“Ina”), mientras celebraba el lujo de un segundo baño tras días de estar “re sucios” por el barro de las maniobras.
Esa transición de la vida civil a la militar se hacía bajo una presión constante, en una logística que, según recuerda hoy su hijo, era deficitaria para lo que vendría después. “Tenían una corta preparación e instrucción. No podemos obviar que escaseaban de conocimiento estratégico y logística”, señaló Matías a PRIMERA EDICIÓN, marcando el preludio de lo que sería el choque térmico y físico en las islas.
Héctor Oscar Fernández, falleció en el ocaso de 2023, cuando regresaba de realizar una de las tantas gestiones en la capital provincial para que le arreglaran el camino de ingreso a la Reserva VGM, ubicada en San Antonio, cuando se descompensó ante la negativa reiterada y se despidió en silencio. Por su cabeza habrán pasado miles de imágenes en un solo segundo, como cuando en su batallón recibieron la orden de sus superiores de rendirse en Malvinas, mientras combatían en inferioridad numérica e impedían el avance de las fuerzas británicas, un 14 de junio de 1982. Los propios enemigos, a través de varios documentales de guerra, resaltaron el valor y resistencia del Batallón de Infantería de Marina Nº5, al observar la escasa cantidad de integrantes, armamento y condiciones en que lo hacían.
Del calor de Corrientes al frío de la turba
Uno de los puntos más conmovedores del relato es la inadaptación climática que debieron sufrir aquellos jóvenes. Oscar, nacido en la humedad y el calor de Corrientes, pasó de los carnavales y el mate en el Parque Pereyra a enfrentar, meses más adelante, temperaturas de 10 grados bajo cero en el archipiélago.
Esa disparidad geográfica marcó la salud de los combatientes. “Fueron cosas que les generaron problemas de salud”, explicó Matías. No obstante, las cartas muestran a un Oscar que, a pesar del rigor, mantenía la gratitud hacia su madre por cada peso enviado, entendiendo que ese dinero era fruto de un sacrificio familiar compartido.

Vale recordar que Héctor Oscar Fernández llegó a Misiones pocos años después, por cuestiones laborales y se afincó definitivamente en la “tierra colorada”, donde formó familia con Roxana Recalde y tuvo a sus hijos Matías y Luciano. Fue uno de los gestores que, sin estridencias pero con un espíritu tenaz, logró reunir y hacer visible a aquellos “jóvenes grandes héroes”, que habían sido ignorados durante muchos años por gran parte de la sociedad.
Ante un nuevo aniversario del 2 de Abril, la Gesta de Malvinas, la familia Fernández decidió que esas cartas de puño y letra, ya no pertenecen solo al ámbito privado. Al compartirlas, buscan que la sociedad dimensione la calidad humana de quienes fueron al frente sin más herramientas que su coraje y una formación acelerada.
“Tener estas cartas de su puño y letra es un elemento cuyo valor emocional no se puede dimensionar”, remarcó Matías.
Héctor Oscar Fernández dejó su voz, rescatada de un folio transparente, que sigue narrando la historia de una generación que, entre el barro y las balas, nunca dejó de escribirle a su mamá, con gratitud, respeto y coraje, reflejando el valor de cada uno de quienes arriesgaron y muchos, dejaron su vida, por la Patria en Malvinas.
Sin parangón
La Reserva VGM Héctor Fernández, ubicada en San Antonio, Misiones, es una institución única en su tipo. No solo funciona como un pulmón ecológico, sino como un museo vivo de “rezago militar”.
Allí se conservan desde medallas otorgadas por el Congreso de la Nación hasta el equipo técnico que acompañó a Fernández en su “travesía” por el Atlántico Sur.
Actualmente la Reserva va cobrando notoriedad, con diversas actividades ya realizadas de trekking, turismo aventura, entrenamiento de las fuerzas armadas y el inminente inicio de la construcción de un hotel, con inversiones privadas y siempre, con el eje puesto en los veteranos de Malvinas.











