Perla Dieminger
Contadora
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Sentir que el dinero se escapa de las manos antes de llegar a fin de mes genera un estado de “visión de túnel”: solo vemos la urgencia, la deuda o el aumento de precios. Ese estado mental de escasez nos impide tomar buenas decisiones. Pasar a la estrategia no significa ganar más dinero de la noche a la mañana, sino cambiar el modo en que gestionamos lo que tenemos hoy.
Aquí te comparto los tres pilares para el cambio de mentalidad:
1. El diagnóstico “sin filtro”
La escasez se alimenta del miedo a mirar las cuentas. La estrategia empieza con la verdad.
• Acción: anotá cada gasto, por más pequeño que sea. Cuando ponés el número sobre el papel, le quitás el poder de asustarte y empezás a ver dónde se “filtra” tu esfuerzo. La estrategia no es solo recortar, es elegir dónde cada peso rinde más.
2. Priorizar según el “valor de vida”
En tiempos de crisis, no todo es igual de importante. La estrategia consiste en diferenciar el gasto necesario del gasto por hábito o impulso.
• Acción: aplicá la regla de las 24 horas antes de una compra no esencial. Preguntate: “¿Esto suma bienestar real o es solo un parche para el estrés?”. Pasar a la estrategia es aprender a decir “hoy no” a lo inmediato para decir “sí” a la tranquilidad de mañana.
3. El fondo de paz
mental (o de emergencia)
La mayor diferencia entre la escasez y la estrategia es la previsión. No importa si empezás con el valor de un café o un kilo de pan por semana. El orden y previsión es un mandato de Dios.
• Acción: destiná un monto fijo, por mínimo que sea, a una reserva. Ese pequeño ahorro no es “plata guardada”, es un seguro contra la ansiedad. Saber que tenés un respaldo, aunque sea pequeño, rompe el ciclo psicológico de la escasez.
Reflexión final
La economía familiar en Argentina es un desafío constante, pero la estrategia es nuestro mejor escudo. No se trata de cuánto ganás, sino de cómo mandás sobre lo que tenés. Tu presupuesto no es una cárcel, es tu mapa hacia la libertad.








