La concesión integral del Puerto de Posadas ya empezó a mostrar su letra chica y una de las principales definiciones pasa por el plazo. Según confirmó este lunes Ricardo Babiak, presidente de la Administración Portuaria de Posadas y Santa Ana (APPSA), el esquema previsto por el Gobierno provincial contempla una adjudicación de 15 años renovables, con exigencias vinculadas a inversión, equipamiento y aumento de capacidad operativa.
La decisión oficial, que fue anunciada por el gobernador Hugo Passalacqua y publicada este lunes, había sido anticipada por PRIMERA EDICIÓN la semana pasada, cuando este diario informó que era inminente el llamado a licitación para la concesión del puerto posadeño y que ya existía interés de “grandes jugadores” del sector.
En diálogo con FM de las Misiones, Babiak sostuvo que el paso hacia la gestión privada no representa un corrimiento del Estado, sino una nueva etapa pensada para escalar un proyecto que, según remarcó, ya cumplió su fase de puesta en marcha y consolidación. “La provincia tomó por sus propios medios la rienda y necesitó ponerlo operativo. Lo pusimos operativo”, afirmó, al repasar el proceso que permitió reactivar la terminal luego de décadas de inactividad.
El funcionario recordó que el puerto comenzó a operar a principios de 2023, después de dos licitaciones fallidas en años anteriores. En ese contexto, señaló que el objetivo inicial era recuperar una infraestructura largamente postergada y transformarla en una herramienta concreta para la producción misionera. “Tras dos o tres años de intenso trabajo, se consiguió consolidar al puerto como un punto estratégico logístico en la región”, aseguró.

A partir de ese recorrido,APPSA considera que la estructura actual quedó chica frente a la demanda. Babiak explicó que hoy la terminal trabaja con una capacidad que, si bien permitió abrir una vía competitiva para exportadores, todavía resulta insuficiente para el volumen que genera Misiones.
“Estamos moviendo casi 200 contenedores por viaje, pero sigue siendo limitado para lo que es la carga de la provincia”, indicó.
Allí aparece uno de los ejes centrales de la futura concesión. Más que una simple transferencia administrativa, lo que busca la Provincia es que el operador privado aporte barcos, barcazas, frecuencia y mayor volumen de bodega, elementos que hoy aparecen como el cuello de botella del sistema. “Necesitamos escalar el proyecto a otros niveles”, resumió.
Babiak planteó que una de las dificultades de estos años fue la escasez de embarcaciones y equipamiento disponible en el país, una situación que obligó a sostener la operatoria con recursos acotados y mucha gestión. Pese a ese escenario, destacó que la demanda de transporte fluvial “es creciente” y que ya no alcanza con el esquema actual. “Hoy hacemos todo lo que podemos, pero hay que darle respuesta a una carga que insiste por la vía fluvial”, señaló.
En términos prácticos, la concesión integral implicará que toda la operación portuaria y el servicio de flete fluvial queden bajo administración privada. La expectativa oficial es que ese cambio permita incorporar mayor flota y reforzar la infraestructura existente para acompañar el crecimiento. “La idea es que sean los privados quienes puedan aportar mayor flota, que es lo que más interesa a la región”, explicó.
Según precisó el titular de APPSA, la publicación de los edictos se concretaría en los próximos días y luego comenzará la venta de pliegos. A partir de allí, se abrirá un período de 60 días para la presentación de ofertas. Si el cronograma avanza sin sobresaltos, estimó que entre fines de agosto y principios de septiembre podría conocerse el nombre del adjudicatario.
“Después comienza una breve etapa de negociación del contrato de concesión y ya vendría la transición del traspaso de la administración al nuevo adjudicatario”, detalló.
Uno de los puntos que también generaba interrogantes era el futuro rol del Estado una vez concretada la cesión. Sobre ese aspecto, Babiak aclaró que APPSA no desaparecerá. Por el contrario, sostuvo que el organismo fue creado precisamente con funciones de supervisión y seguimiento, por lo que continuará como ente de contralor de la concesión.
“La administración portuaria nace como ente licitante y de control”, remarcó. En esa línea, agregó que el organismo deberá verificar el cumplimiento del contrato y acompañar la implementación del nuevo modelo para que el servicio responda a las necesidades logísticas de la provincia.
Otro dato relevante es que la concesión también podrá incluir el depósito fiscal, aunque en este caso de manera opcional. Es decir, no será una obligación para quien gane la compulsa, pero sí una posibilidad contemplada dentro del esquema. Babiak consideró que se trata de una unidad de negocios atractiva y con fuerte potencial, por lo que estimó que difícilmente quede afuera del interés empresario.
“Yo pienso que todos los oferentes van a optar por el depósito fiscal también”, deslizó, al señalar que ese servicio evita traslados innecesarios y permite reducir costos para quienes exportan o importan desde la provincia.
En cuanto a las exigencias para el futuro operador, explicó que la Provincia pedirá modernización e incorporación de nuevos equipos, aunque aclaró que el puerto ya dispone de tecnología de alto nivel. “Tenemos una grúa de última tecnología que podría mover hasta tres veces la carga que hoy movilizamos”, comentó. Sin embargo, aclaró que el crecimiento proyectado requerirá sumar herramientas y adecuar recursos a una escala mucho más amplia.
El interés, según reveló, ya empezó a manifestarse incluso antes de la apertura formal del proceso. “Hoy hemos tenido muchísimas comunicaciones”, contó, y mencionó consultas de empresas argentinas, paraguayas, uruguayas e incluso una firma brasileña. También indicó que hubo contactos de grupos con participación en otros procesos logísticos de peso en la región.
Para Babiak, el impacto más concreto de esta transformación debería sentirse en el bolsillo de quienes producen. Explicó que hoy el puerto opera con un solo convoy cada 15 días, es decir, apenas dos salidas mensuales, y que la meta es elevar esa frecuencia para reducir tiempos y abaratar la logística.
“La idea es que el nuevo adjudicatario traiga varios convoyes”, sostuvo. Según indicó, una mayor regularidad permitiría achicar el tiempo de tránsito de la carga, responder mejor a operaciones puntuales y ofrecer un servicio más competitivo para exportadores misioneros.
En ese punto, dejó una definición que sintetiza la apuesta oficial. “El puerto mueve volúmenes. Cuanto mayor volumen tengamos, menor va a ser el costo logístico”, afirmó.



