La Fundación Libre Relincho, que asiste a equinos en situación de abandono y maltrato, atraviesa un momento crítico por la falta de recursos, por lo que apelan a la solidaridad de la comunidad para sostener su trabajo y seguir asistiendo a los 19 caballos bajo su cuidado.
Su presidente, Roberto Michel, advirtió que la crisis económica y la sequía impactan de lleno en el funcionamiento diario, obligando incluso a restringir el ingreso de nuevos animales. En comunicación con la FM 89.3, Michel definió la situación como “caótica”.
Actualmente, la fundación alberga a 19 animales, varios de ellos con cuadros complejos que demandan cuidados intensivos. “Los últimos casos que ingresaron llevan un gran consumo de insumos, medicamentos y atención veterinaria, lo que hoy nos tiene muy preocupados”, explicó.
La situación actual de la fundación es muy complicada debido a la falta de ingresos para la alimentación, la atención veterinaria y el mantenimiento general del predio, que pone en jaque la continuidad plena del trabajo que realizan con los caballos rescatados.
Sequía: pasturas y agua, los principales problemas
Uno de los datos más alarmantes es que, debido a la situación, la organización decidió no incorporar nuevos casos, salvo excepciones extremas. “Cada animal nuevo no solamente es un caso que hay que atender, sino también alimentar. Hoy no estamos en condiciones”, afirmó, Michel.
A esto se suma un problema estructural: la falta de agua en el predio. “No tenemos perforación y dependemos de la provisión semanal del municipio. Con la sequía, todo se complica más”, detalló.
La escasez de pasturas -producto de la falta de lluvias- agravó la situación. Según Michel, se perdió el 90% del alimento natural, lo que obliga a comprar insumos que resultan costosos. “Un caballo come 18 horas al día. Necesitamos fardos de alfalfa, pero también pellets de alfalfa para cuatro animales que no pueden masticar alimento tradicional sin que les lastime”, indicó.
Entre los casos más delicados, mencionó el de “Cielo”, una yegua rescatada recientemente que presenta graves lesiones: “Le falta la mitad de la cara, se alimenta el balanceado equino, se le hace una pasta para que pueda absorber eso y requiere suero constante para mantenerse y tratar de que se recupere”, describió la cara visible de Libre Relincho.

Trabajo al límite y sin apoyo estatal
El equipo estable de la fundación está compuesto por cinco personas que trabajan de manera permanente. “Somo cinco persona que trabajamos full time. Es 24/7, los 365 días del año. Además de atender a los animales, asesoramos a la gente sobre cómo hacer denuncias y explicarles que tienen que ir a la comisaría y hacer la denuncia, y, a su vez, seguimos los casos judiciales”, explicó. “Hay un esfuerzo físico, mental y económico bastante duro”, graficó.
En ese sentido, Michel remarcó que gran parte de la tarea que realizan debería estar a cargo del Estado. “Existe una ley para crear un centro de rescate equino provincial, pero no hay implementación ni recursos asignados”, cuestionó.
Apelación a la comunidad
Si bien la fundación evita endeudarse, el sostenimiento diario depende en gran parte del aporte voluntario. “Ponemos todo, incluso recursos personales, pero necesitamos ayuda”, señaló.
Actualmente, lo más urgente es la compra de alimentos y medicamentos. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través de las redes sociales de la fundación o comunicarse directamente con sus responsables. “Siempre aparece alguien que ayuda, y eso nos da fuerza para seguir, pero la situación es crítica para todos”, concluyó Michel.
Para ayudar, se puede donar a través de Mercado Pago al alias Libre.Relincho.mp o también se pueden comunicar directamente con Roberto Michel al 3764175274.







