Así como Jesús fue ovacionado con ramos de olivos durante su entrada a Jerusalén, con el mismo ímpetu los fieles posadeños alzaron sus palmas para recordar esta celebración que marca el inicio de la Semana Santa.
Fue durante la ceremonia de bendición de ramos que se realizó este domingo al caer la tarde en la plaza San Martín, presidida por el obispo de la Diócesis de Posadas, Juan Martínez, y que continuó con la procesión hasta la Iglesia catedral San José, donde, en la explanada, se celebró la santa misa.
De esta manera se inicia la Semana Santa, “una semana fuerte, cargada de misterio y de fe. Este es un día importante porque acompañamos a Jesús que, como todos los evangelios lo van señalando, subía a Jerusalén, donde se celebraba la Pascua. No se trata solo de cumplir un rito. Estos ramos que sostenemos son el signo de nuestra fe. Que al llevarlos a nuestros hogares la bendición nos acompañe y seamos testigos de su paz en el mundo entero”, manifestó el prelado.

Discípulos los 365 días
A pesar del calor reinante, centenares de fieles sostenían sus ramos en alto, algunos comprados a último momento, adosados a gajos de olivo y de marcela, otros, los trajeron delicadamente decorados, pero todos con la finalidad de ser bendecidos. Tras esparcir abundante agua bendita sobre las palmas, entre cánticos y pedidos, se inició la caminata hacia la catedral donde también se repitieron las celebraciones con una importante afluencia de fieles. En una de ellas, durante la homilía el padre Jorge Benchaski, pidió que “no seamos discípulos de ocasión, no seamos discípulos de Domingo de Ramos solamente, sino discípulos auténticos de Jesús en los 365 días del año”. Y agregó que “el Señor nunca nos prometió una vida ideal. Dijo tomen la cruz y síganme”.
Alejandra viene todos los años y trata de estar siempre media hora antes para ocupar un lugar preferencial. “En las celebraciones de Semana Santa, sobre todo, encuentro mucha paz, es un momento de recogimiento, tranquilidad. Ojalá que todos se den cuenta que esto es algo donde podemos refugiarnos, una compañía, un sostén, un consuelo”. Celebró que la misa del último Miércoles de Ceniza fuera multitudinaria. “No pude entrar a la catedral, me quedé afuera, pero contenta por lo que veía. Lo mismo pasó en algunas parroquias, de acuerdo a lo que me contaron amigos y otras personas conocidas”.
Marcia también siempre participa y percibe que por estos días “muchos se vuelven a acercar a Dios, sobre todo por el tema de la salud y por los problemas económicos que nos afligen”.
Paula vino a pedir por la salud de un familiar que está muy enfermo, aunque es una “costumbre” que heredó de su abuela y de su madre y “es algo que me hace muy bien, me da fuerzas”.
El destino de los ramos bendecidos
Al concluir la santa misa, muchos no saben qué hacer con el ramo. Unos lo dejan en el auto, otros lo tiran días después. Sin darse cuenta que, lo están tratando como algo común, es algo que ya fue bendecido. Ese ramo ya no es solo una palma. Es un signo que la iglesia bendice para ayudarnos a vivir más cerca de Dios.
La tradición más extendida es guardarlo en casa, en un lugar digno: cerca de un crucifijo, una imagen sagrada o un espacio de oración. No como adorno, sino como un recordatorio visible que Cristo es el Rey en nuestra vida. También puede colocarse en una puerta o en una pared, como signo de fe en el hogar. Pero hay algo más profundo. Con el paso del tiempo esos ramos no se tiran. Se conservan con respeto o se queman de manera reverente. Es que de esas cenizas saldrán, en muchos casos, las que se usarán en el próximo miércoles de ceniza. La iglesia une así dos momentos: el ¡Hosanna! del domingo de Ramos con el “polvo eres” del inicio de la Cuaresma. Recuerda que la vida cristiana no es solo una emoción pasajera sino camino constante de conversión.
Horarios de la catedral
Lunes Santo, a las 18 vía crucis y misa a las 19. Martes Santo, misa a las 7.15 y 19 y vía crucis a las 18. Miércoles Santo, misa a las 7.15, y a las 16, jornada penitencial con exposición del santísimo; a las 18, vía crucis y a las 19 misa. Jueves Santo: misa crismal en la parroquia San Pedro y San Pablo, de Apóstoles. A las 20 misa con lavado de los pies y a las 21, adoración eucarística y confesiones. Viernes Santo, a las 10, vía crucis dentro del templo; a las 15, vía crucis viviente y 16.30 celebración de la pasión del Señor. Sábado Santo a las 17, bendición de alimentos y a las 20, solemne vigilia pascual. Domingo de Pascua: misas a las 9, 11, 18.30 y 20 horas.





