A fines de diciembre pasado este Diario informó que solo restaban trámites formales para clausurar el expediente contra un acusado de poseer y distribuir Material de Abuso Sexual Infantil (MASI). Efectivamente el caso fue elevado a juicio pero con la particularidad de que el acusado ya se declaró culpable. Se trata de un hombre de 42 años, vecino de Puerto Rico, localidad e la que trabajaba como delivery y también poseía un local de reparación de celulares.
PRIMERA EDICIÓN pudo saber que el expediente fue remitido al Tribunal Penal 1 de Posadas, pero con la solicitud de juicio abreviado tras el acuerdo entre la Fiscalía de Instrucción a cargo de Héctor Simon y el imputado a través de su defensora. Firmó una pena de 15 años de prisión por los delitos de “tenencia y distribución de Material de Abuso Sexual Infantil, abuso simple y con acceso carnal y grooming”.
La autoría de abuso simple y con acceso carnal reconocida por el hombre, tuvo como víctima a su sobrina, en tanto que el grooming se refiere a los hechos cometidos contra una menor de 12 años.
El escrito quedó a consideración de los jueces del Tribunal de la Primera Circunscripción. Aún deben evaluar los pormenores de la solicitud de juicio abreviado. De no haber objeciones dictarán la sentencia para que el imputado sea condenado formalmente.
Alerta
Cuando promediaba febrero del 2024 desde Estados Unidos a través del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC, por sus siglas en inglés), llegó al Juzgado de Instrucción de Puerto Rico un alerta acerca de una dirección IP desde la cual se distribuían fotos y videos de abuso sexual infantil.
Con una orden de allanamiento dictada por el juez Leonardo Manuel Balanda Gómez ingresaron al domicilio del sospechoso donde lo detuvieron y secuestraron una importante cantidad de equipos informáticos que quedaron en poder de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas (SAIC), para que su contenido fuera analizado.
En el peritaje, además del material que había sido detectado desde Estados Unidos, pudieron identificar al acusado junto a una menor de edad en una situación sexual en un video. Durante varios meses no pudieron identificar a la menor, pese a que el imputado incluso tenía una foto con ella en una de sus redes sociales. Finalmente pudieron determinar que esa pequeña era una sobrina.
Cuando la noticia se hizo pública, una sobrina del acusado ya mayor de edad, se presentó ante la Justicia a denunciar que cuando ella era menor había sido abusada por su tío.
Inicialmente la Justicia comenzó a investigarlo a partir de una causa por violencia familiar en la que él solamente era testigo. En una declaración, una menor contó que esa persona le había regalado un teléfono y a través de él le enviaba mensajes. La pesquisa determinó que había comenzado a contactarla a través de medios electrónicos con intenciones sexuales, configurándose así el delito de “grooming”.





