Lo que comenzó como una respuesta urgente en plena pandemia terminó transformándose en una experiencia comunitaria que actualmente busca consolidarse como referencia de inclusión, mediante la puesta en marcha de un multiespacio que convoca a decenas de personas con discapacidad y de la tercera edad.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN el impulsor de la iniciativa de lo que alguna vez se llamó “Barbijos Solidarios”, Javier Noguera, recordó aquellos primeros pasos marcados por la escasez de insumos básicos y una decisión familiar: fabricar y distribuir barbijos en barrios vulnerables.
La acción, impulsada junto a su entorno más cercano, no solo cubrió una necesidad sanitaria en 2020, sino que abrió una puerta inesperada: en el contacto directo con comedores, merenderos y personas con discapacidad, emergieron problemáticas más profundas: falta de acceso a elementos esenciales, dificultades para la movilidad y, sobre todo, ausencia de espacios accesibles para actividades físicas o sociales de personas vulnerables.

“Ese diagnóstico derivó en una nueva etapa. Entre 2022 y 2023, nuestro grupo avanzó con la puesta en marcha de un gimnasio inclusivo. La propuesta creció rápidamente, al punto de superar su capacidad. La demanda nos desbordó”, resumió el hombre al describir la cantidad de personas que comenzaron a acercarse.
El salto definitivo llegó tras una serie de eventos solidarios, entre ellos un reciente torneo de fútbol de verano que permitió reunir fondos. Así lograron abrir un espacio propio -aunque alquilado- pero donde actualmente funcionan distintas actividades orientadas a la inclusión. El multiespacio inclusivo se encuentra en Tacuarí 6152 a 20 metros de Monseñor D’ Andrea y atiende por la mañana.
Ofrece propuestas como activación para adultos mayores, talleres artísticos y disciplinas deportivas. Todo bajo una premisa central: el acceso libre y gratuito. Además, proyectan sumar consultorios para que profesionales puedan atender sin costo, a cambio de brindar horas de servicio comunitario.
El desafío ahora es sostener el proyecto. El alquiler, los servicios y el equipamiento representan un esfuerzo constante, que se sostiene con donaciones, eventos y el aporte voluntario de la comunidad.





