Bartolomé Mitre se prepara para una cita crucial esta tarde en el barrio Rocamora, entendiendo que, aunque el camino recién comienza, el margen de error se reduce cuando la ambición es ser protagonista. Tras el amargo debut con derrota por 1-0 ante Tucumán Central en condición de visitante, el Auriazul tiene hoy la oportunidad de oro para dar un golpe de timón inmediato, recuperar el terreno perdido y, sobre todo, fortalecer su localía cuando enfrente a Boca Unidos de Corrientes.
El encuentro se jugará en el estadio Ernesto “Tito” Cucchiaroni, comenzará a las 16.30 y contará con el arbitraje de José Sandoval. No es un partido más: ganar significa evitar que los líderes de la Zona 2 se distancien prematuramente y confirmar que el equipo tiene la jerarquía necesaria para pelear entre los cuatro mejores del grupo.
La semana de trabajo en el predio auriazul fue intensa y enfocada en la autocrítica. El cuerpo técnico analizó minuciosamente las desconexiones sufridas en el debut, lógicas de un plantel en formación pero que deben corregirse con urgencia para que la idea de juego fluya.
Si bien la caída en el arranque no es motivo de alarma absoluta, sirvió como un fuerte llamado de atención sobre la paridad del certamen. El objetivo para hoy no se negocia y la premisa es clara: los tres puntos deben quedarse en casa para sanar la herida del traspié inicial y enviar un mensaje de solidez al resto de los competidores.
El desafío, sin embargo, no será sencillo. Enfrente estará un Boca Unidos de Corrientes que llega encendido tras un debut arrollador, donde venció 3-1 a Sarmiento de La Banda. El elenco correntino, conducido tácticamente por Lucas Batistuta -hijo del histórico goleador de la Selección argentina-, intentará aprovechar su envión anímico para amargar la tarde misionera.
Pese al buen presente del Aurirrojo, Mitre confía en el potencial de su plantel y en la importancia de hacerse fuerte ante su gente, sabiendo que una victoria hoy no solo acomodará los números en la tabla, sino que permitirá trabajar con la tranquilidad de haber recuperado rápidamente la senda del triunfo.











