La confirmación del inicio de la cosecha de yerba mate para el próximo 6 de abril en algunas zonas de Misiones no despejó la incertidumbre que atraviesa al sector productivo. Por el contrario, en buena parte de la provincia la situación continúa marcada por la parálisis, el deterioro económico y la falta de certezas sobre cómo seguirá la zafra en las próximas semanas.
Así lo planteó Jorge Skripczuk, productor de Aristóbulo del Valle, al analizar en FM 89.3 Santa María de las Misiones el anuncio realizado por el Sindicato de Tareferos de Jardín América (SITAJA), que días atrás confirmó un acuerdo para comenzar la actividad en el área de Jardín América, Capioví y Puerto Rico.
Según explicó, esa definición responde a una realidad puntual de esa zona y no necesariamente refleja lo que ocurre en el resto de la provincia. “Es un acuerdo interno que lo hicieron”, aclaró, al señalar que allí también se modificó la modalidad de trabajo, ya que ahora “el productor se tiene que hacer cargo de dejarlo puesto en el secadero”.
Desde su mirada, el escenario general sigue siendo alarmante. Skripczuk describió que la cosecha permanece “muy paralizada” en amplios sectores del interior y advirtió que el desplome del precio de la hoja verde ya empieza a sentirse con fuerza en toda la economía regional.
“Hay un faltante de recursos impresionante y ahí se ve un receso muy grande en todos los comercios, en las estaciones de servicio, todo”, afirmó.
En ese contexto, sostuvo que la necesidad empuja a muchos trabajadores a aceptar condiciones adversas para conseguir algo de ingreso. “La necesidad no escapa a nadie”, resumió. Incluso reveló que en las últimas horas un secadero de la zona centro llegó a ofrecer apenas $115 por kilo de hoja verde, un valor que consideró directamente inviable para cualquier esquema productivo.
“Cada semana que pasa van cayendo más los precios”, alertó. Aun así, reconoció que muchos tareferos y pequeños colonos terminan entregando parte de su producción o retomando tareas porque necesitan subsistir en medio de una crisis cada vez más profunda.
Yerbal abandonado y un 2026 que asoma peor
El productor también advirtió que el problema no se limita al valor actual de la hoja verde, sino que ya está dejando secuelas sobre la estructura misma de las chacras. Según un relevamiento informal al que accedió, de diez productores consultados, solo uno pudo fertilizar sus yerbales, mientras que seis directamente abandonaron el manejo del cultivo y apenas cuatro realizaron parte de la limpieza.
A su entender, ese deterioro tendrá consecuencias visibles a mediano plazo. “Las consecuencias recién van a empezar a aparecer”, sostuvo, al remarcar que la falta de inversión actual comprometerá la brotación, la recuperación de los lotes y el rendimiento futuro.
Por eso, no dudó en anticipar un panorama todavía más severo para los próximos meses. “Este 2026 va a ser peor que el 2024 y 2025 juntos”, sentenció.

La oferta de $350, un alivio parcial pero todavía insuficiente
En medio de ese cuadro, Skripczuk también se refirió a la propuesta lanzada por un empresario de Andresito, que anunció su intención de pagar $350 por kilo de hoja verde, un monto superior al que hoy circula en buena parte del mercado.
Aunque consideró que la iniciativa puede marcar un primer movimiento hacia una recomposición, evitó presentarla como una solución de fondo. “Es un puntapié inicial para que esto, la tendencia siga hacia arriba”, evaluó.
Para el productor, la cifra puede representar un respiro frente a los valores de derrumbe que hoy predominan, pero todavía no resuelve de manera integral el problema de rentabilidad. De hecho, remarcó que su impacto dependerá también de la forma de pago y de las condiciones concretas de comercialización.
“Si ese precio lo pagarían de contado, bueno, daría como para empezar”, señaló. A la vez, advirtió que la realidad de Andresito no es necesariamente trasladable a toda la provincia, ya que allí existen explotaciones de mayor escala y estructuras distintas a las de otros puntos de Misiones.
Pese a eso, consideró que la propuesta sí puede generar presión sobre secaderos e industriales locales, sobre todo si en las próximas semanas empieza a confirmarse una menor disponibilidad de hoja verde. “Con el faltante de hoja verde que va a haber, eso se va a revertir en toda la provincia”, proyectó.
Incluso estimó que la merma de producción podría ubicarse cerca del 30%, aunque advirtió que hay quienes prevén una caída todavía más fuerte, en torno al 40%. Si esa retracción se consolida, entendió, el mercado inevitablemente deberá corregir los valores hacia arriba.
¿Se inicia la zafra o sigue el freno?
Consultado sobre si el sector avanzará finalmente con la cosecha o mantendrá el cese que en varias zonas se viene sosteniendo de hecho, Skripczuk no dio una definición uniforme. Más bien trazó un escenario fragmentado, donde algunas áreas podrían arrancar por necesidad, mientras otras seguirían resistiendo frente a precios que consideran ruinosos.
En ese marco, insistió en que el principal pedido a los productores es evitar que la hoja verde siga entregándose a valores de liquidación. “Lo que pedimos a los productores es que traten de no regalar la hoja verde”, expresó.
La discusión, entonces, no parece pasar únicamente por si se corta o no la cosecha, sino por bajo qué condiciones se la pone en marcha. Y en ese punto, la tensión sigue creciendo.
Campo Grande, bajo la lupa
Uno de los focos de mayor expectativa está puesto ahora en la reunión convocada para este sábado en Campo Grande, donde productores, tareferos y prestadores de servicios evaluarán posibles pasos a seguir en medio del malestar generalizado.
Skripczuk confirmó que la convocatoria existe y que está siendo impulsada por referentes vinculados a la prestación de servicios rurales. Según indicó, la actividad se desarrollaría al costado de la ruta y buscará reunir a distintos actores de la cadena yerbatera.
“Van a estar al costado de la ruta, tienen previsto una reunión”, indicó, aunque aclaró que todavía resta conocer qué tipo de decisión podría salir de ese encuentro.
Sobre la posibilidad de una protesta más visible, como un tractorazo o alguna modalidad de manifestación, evitó anticipar una resolución cerrada, pero reconoció que el clima social es muy delicado. “Hay mucho, mucho nervio, mucha bronca en los productores”, describió.
Esa tensión, añadió, se explica no solo por el precio de la yerba, sino por el impacto acumulado del encarecimiento de combustibles, insumos y gastos corrientes, en un contexto donde cada vez cuesta más sostener la actividad cotidiana en la chacra.
“Los productores ya no pueden hoy tratar de mantener su camioneta”, graficó, al reflejar el nivel de desgaste económico que atraviesa el sector.





