En el marco del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, el gobernador Hugo Passalacqua participó de un acto conmemorativo en el Aula Magna del Instituto Montoya, donde se rindió homenaje a monseñor Jorge Kemerer, primer obispo de la Diócesis de Posadas, reconocido por su compromiso con los derechos humanos durante la última dictadura cívico-militar.
La ceremonia comenzó con la colocación de una ofrenda floral al pie del busto del religioso, seguida de un minuto de silencio acompañado por el toque de clarín. Luego, se desarrollaron intervenciones de referentes del ámbito académico, histórico y social, junto a una invocación religiosa a cargo del obispo Juan Rubén Martínez.
Tras el acto, el mandatario provincial reflexionó sobre la fecha y sostuvo que es “un día horrible, recordar 50 años de una ferocidad increíble que se cometió en una dictadura cívico-militar, no hay que olvidarse de eso, cívico-militar”. En esa línea, remarcó que la jornada fue concebida como un espacio de reflexión colectiva y explicó que el homenaje a Kemerer se vincula con ese objetivo.
Al referirse a la figura del obispo, Passalacqua destacó su cercanía con quienes atravesaban situaciones de vulnerabilidad y recordó haberlo conocido en sus últimos años. “Siempre transmitía esa actitud compasiva, comprendiendo la realidad del otro, sobre todo del más pobre”, expresó, al tiempo que vinculó ese legado con los testimonios compartidos durante la ceremonia.

Uno de los momentos más significativos estuvo marcado por el relato de Francisco Perié, quien reconstruyó su experiencia como preso político durante la dictadura. Evocó las detenciones, los traslados por distintas cárceles del país y las condiciones de encierro, además del impacto que esos procesos tuvieron sobre las familias.
“Muchos de nosotros fuimos detenidos y nuestras familias vivieron situaciones muy difíciles. Las visitas de Monseñor Kemerer eran un sostén fundamental en medio de ese contexto”, señaló, al tiempo que destacó el acompañamiento constante del obispo, incluso frente a maltratos y requisas.
Perié también recordó la militancia estudiantil previa al golpe y las iniciativas solidarias impulsadas en ese entonces. En ese marco, resaltó el respaldo que Kemerer brindó a esas experiencias colectivas. “Llegamos a preparar a casi 2000 alumnos con el acompañamiento de docentes y militantes”, afirmó.
En su testimonio, subrayó además el compromiso del religioso durante los años más duros de la represión, acompañando a detenidos y familiares en un contexto de miedo e incertidumbre. “No se quedaba en lo religioso, estaba presente”, sintetizó.

Por su parte, la historiadora Liliana Rojas repasó la trayectoria del obispo y remarcó su legado tanto en el ámbito educativo como en su accionar social y político, con especial énfasis en su rol durante la dictadura. En la misma línea, el docente Cristian Neris lo definió como uno de los referentes dentro de la Iglesia que asumió una postura firme frente a las violaciones a los derechos humanos, al considerarlo un “profeta moral” por su defensa de la dignidad humana.
El acto también incluyó una muestra de objetos personales de Kemerer, entre ellos su valija de viaje, como parte del reconocimiento a su trayectoria. El cierre artístico estuvo a cargo del ministro de Cultura, Joselo Schuap, junto al violinista Mariano Corbillon, quienes interpretaron “Justicia vengo a pedir”, del músico Lucas Segovia.







