Medio siglo después del último golpe de Estado, en Argentina, el impacto de la dictadura cívico militar en el sistema educativo también puede reconstruirse desde otros puntos del país que no sean Buenos Aires.
Es que ese proceso atravesó de lleno a las escuelas de todo el país y: no solo implicó persecución y represión, también marcó una transformación profunda de la vida escolar que todavía resuena en las aulas.
Esas son las conclusiones que compartió con PRIMERA EDICIÓN Jorge Rodríguez, docente e investigador de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), que se dedicó a estudiar el caso de la Escuela Normal de Montecarlo y la misma UNaM durante ese período.
A partir de sus investigaciones, basadas en testimonios y archivos, Rodríguez pudo reconstruir en dos libros cómo el golpe del 24 de marzo de 1976 modificó prácticas, contenidos y vínculos dentro de las aulas, pero también sintetizó cómo ese cambio resuena hasta hoy: “La sociedad argentina no volvió a ser la misma desde entonces”, aseguró.
Del debate al silencio
Antes del golpe, la Escuela Normal de Montecarlo era un espacio de participación estudiantil intensa. En 1973 y 1974, estudiantes de nivel secundario llegaron a organizar encuentros provinciales con cientos de jóvenes, donde se discutían cuestiones sociales, políticas y educativas.
De hecho, Rodríguez recuperó un dato que da cuenta de ese “escenario de efervescencia juvenil”.
“El lema de esos encuentros del 73, del 74, era ‘Liberación o dependencia’. Ahí claramente uno ve cómo lo que pasaba a nivel continental y a nivel nacional, también se encarnaba en la discusión del movimiento estudiantil en Misiones”, explicó Rodríguez.
Ese escenario cambió de forma abrupta tras el golpe. Primero la escuela fue intervenida, su director fue cesanteado y docentes y estudiantes fueron detenidos. Ese fue el primer paso para que la vida institucional, que hasta entonces estaba atravesada por el debate, comenzara a transformarse bajo el peso del nuevo programa educativo.
En ese sentido, el investigador definió que la escuela fue “un lugar estratégico” para la dictadura, porque ahí, además del rasgo represivo, pudo ser propositiva. En ese escenario, las nuevas generaciones eran el semillero para un modelo educativo (y social) radicalmente distinto a lo anterior.
“Muchos testimonios grafican cómo el miedo y el terror poco a poco se fueron apropiando de la dinámica de una escuela que era hiper participativa, muy abierta, muy democrática. Poco a poco, cada vez más, se deja de hablar, se deja de discutir”, explicó Rodríguez sobre la escuela de Montecarlo.
Por eso, además de las cesantías y las desapariciones, la dictadura desplegó en las escuelas varias prácticas que se dedicaron a moldear conductas y formas de pensar en los más jóvenes. “Toda la cuestión militaresca, disciplinadora, las filas, las marchas que por años niños, adolescentes y jóvenes repetían asiduamente en los actos escolares, fueron un ejemplo”, enumeró Rodríguez.
A esto se sumó la censura de contenidos, la prohibición de lecturas y la incorporación de nuevos docentes alineados con el gobierno de facto. Pero, quizás, lo más importante fue cómo se alteraron las relaciones dentro de la escuela.
Con todos esos cambios, en las aulas de Montecarlo “se modifican también las ideas, de qué se habla, de qué no. También aparece el aislamiento, cada uno empieza a hacer la suya y desaparece el centro de estudiantes”, detalló Rodríguez.
Un pasado presente
Para el investigador, el proceso no se agotó con la vuelta de la democracia, porque dejó marcas que todavía se rastrean en la cultura escolar y social. En el caso de la Normal de Montecarlo, lo graficó con el hecho de que el centro de estudiantes volvió, pero ya no con la fuerza ni con los objetivos que planteaba en la década de los ‘70.
Para Rodríguez, eso trasciende incluso las paredes de las aulas. “La apatía, la indiferencia, el individualismo, el consumismo, todo eso que hoy es moneda corriente en la cultura mayoritaria de la sociedad argentina, las raíces de ese proceso, yo las ubico ahí”, sostuvo.
En ese sentido, destacó la importancia que sigue ocupando la enseñanza: “Mostrar que ese pasado reciente sigue latente en el presente es muy importante, porque si no, nuestros jóvenes creen que lo que se vivió hace 50 años, algo lejanísimo para ellos, no tiene nada que ver con el presente social que vivimos”, afirmó.
Visita de Galtieri
La presencia de Leopoldo Galtieri en la Escuela Normal de Montecarlo quedó registrada en una fotografía que funciona como síntesis de la época. La imagen es uno de los archivos recuperados gracias al trabajo de Rodríguez.
Sobre estas visitas, que no se realizaban únicamente en Misiones, el investigador explicó que eran operativos que realizaban las fuerzas del Ejército para mantener la presencia y vigilancia en territorio a través de las escuelas.
En el caso de la Escuela Normal, la visita se dio cuando la institución ya había sido intervenida y Galtieri aún no ocupaba el puesto mayor de la Junta Militar, pero Rodríguez explicó que la presencia de un alto mando militar no pasaba desapercibida en la época: reforzaba el control y funcionaba como un mensaje hacia el resto de la comunidad.






