La crisis económica en la Argentina no es una novedad; sin embargo la preocupación va en alza, puesto que hoy se conoció que la desocupación en el país aumentó al 7,5% al cierre del cuarto trimestre de 2025, marcando un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior (6,4%), según datos del INDEC.
Esta cifra representa el nivel más alto desde la pandemia, afectando principalmente a jóvenes y grandes centros urbanos, con más de 1,6 millones de personas sin empleo.
A la vez esto repercute en comedores y merenderos de todo el país donde la gente va en búsqueda de un plato de comida o una vaso de leche y Misiones no es la excepción.
En ese contexto, este miércoles y tras la difusión de las cifras oficiales, fue entrevistada Griselda Venega, colaboradora de Cáritas en la parroquia San Miguel de Posadas, quien en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones describió el impacto directo de la crisis en los sectores más vulnerables.

“La demanda es alta y todos los días hay familias que van al comedor”
Consultada sobre la situación actual en los comedores y merenderos de la ciudad, señaló que el crecimiento de la asistencia no es reciente. “La demanda aumentó, no solo en los últimos años, sino en los últimos meses. La demanda es alta y todos los días hay familias que concurren a comedores para poder inscribirse o anotarse en una lista; porque hay una lista, ya que si no colapsamos; y lamentablemente en muchas situaciones no damos abasto”, expresó.
A continuación, brindó precisiones sobre el funcionamiento del espacio en el que colabora. “En la parroquia San Miguel funciona un comedor que es abastecido por un proyecto de Nación. Sin embargo, no da abasto porque tampoco es demasiada la cantidad que entregan y la demanda de familias que solicitan este recurso es cada vez mayor”, explicó.
En términos cuantitativos, la referente estimó un fuerte incremento en la cantidad de personas asistidas. “Si tengo que dar una cifra diría que un 40 a 50 por ciento aumentó la demanda de asistencia en los comedores y merenderos“, afirmó.
“Se notó mucho el aumento en este comedor y fue muy significativo realmente. Entonces también dentro de esta comunidad parroquial, la cual es bastante amplia, tenemos otro lugar que es una capilla que también con el voluntariado de señoras, que prestan su tiempo, hacen una merienda y ese merendero si funciona exclusivamente con los recursos de Cáritas”, contó.

También se hacen meriendas una o dos veces por semana
La alta concurrencia llevó a reforzar otras instancias de asistencia alimentaria. “Como también es demasiada la asistencia de gente, se hace una o dos veces por semana, para los chicos y las mamás, una merienda donde retiran tipo vianda la leche y, depende la ocasión, bizcochuelo, galleta o pan casero que hacen estas señoras voluntarias; y también pedimos colaboración a las panaderías vecinas”, relató.
El trabajo comunitario se complementa con otras acciones, aunque los recursos resultan insuficientes frente a la demanda. “También hay otras actividades dentro de la comunidad parroquial, en donde se piden alimentos no perecederos a la gente y así se arman bolsones que tampoco cubren realmente los alimentos fundamentales y principales, pero por ese lado podemos sostener alguna que otra demanda en cuanto a las familias que necesitan alimentos; no alcanza demasiado, pero con esos bolsones podemos sostenerlos en algo“, lamentó.
El trabajo comunitario se complementa con otras acciones, aunque los recursos resultan insuficientes frente a la demanda. “También hay otras actividades dentro de la comunidad parroquial, en donde se piden alimentos no perecederos a la gente y así se arman bolsones que tampoco cubren realmente los alimentos fundamentales y principales, pero por ese lado podemos sostener alguna que otra demanda en cuanto a las familias que necesitan alimentos; no alcanza demasiado, pero con esos bolsones podemos sostenerlos en algo”, lamentó.
“Hay muchas personas en este barrio que hacen changas, no tienen trabajo fijo y a veces pasan semanas o meses sin un ingreso estable. Entonces, podemos decir que por ahí hoy sí se ve de manera significativa una mayor demanda”, acotó.

“Con un bolsón no podemos cubrir la demanda”
Al referirse a los recursos disponibles, explicó que el funcionamiento del comedor depende en parte del apoyo estatal. “En este caso el comedor recibe un dinero del Estado. Pero el mismo es limitado. Nos tenemos que ajustar a una cierta cantidad de personas. No se puede anotar más gente de lo especificado o del cupo que tenemos”, señaló.
En ese sentido, advirtió sobre las restricciones que enfrentan a diario. “El problema es que más familias se quieren anotar o quieren concurrir por una cuestión de necesidad y no se puede”, remarcó.
La consecuencia directa es que muchos quedan fuera del sistema de asistencia. “Muchas familias quedan afuera y esa es la demanda que hoy se está viendo, que es por demás significativa”, insistió.
Finalmente, planteó las limitaciones de la ayuda comunitaria frente a un escenario de creciente necesidad. “Nosotros desde Cáritas, desde las donaciones que podamos recibir o de las actividades que podamos hacer a nivel comunal, parroquial, con un bolsón tampoco cubrimos esa demanda; es una ayuda, pero no es lo mismo entregar un bolsón para dos semanas que garantizar un plato de comida todos los días”, reflexionó.
En ese marco, explicó que quienes deseen colaborar pueden acercar donaciones a la parroquia San Miguel, ubicada sobre la avenida 115 casi Tacuarí, o bien comunicarse a través de sus redes sociales, donde el equipo difunde las actividades y canales de contacto para asistir a las familias que más lo necesitan.




