Quienes conviven con perros suelen observar uno de los comportamientos más comunes de estas mascotas: oler la cola de otros animales. Aunque para muchas personas puede resultar extraño o poco higiénico, especialistas señalan que esta conducta tiene una explicación científica vinculada con la forma en que los perros se comunican entre sí.
El olfato es el sentido más desarrollado en los perros y cumple un papel clave en su interacción social. Cuando un perro huele la zona trasera de otro, en realidad está recolectando información sobre su compañero, algo que funciona como una especie de “saludo” o mecanismo de identificación dentro del mundo animal.
Diversas investigaciones señalan que en esa zona se encuentran glándulas anales que liberan sustancias químicas capaces de transmitir datos específicos sobre cada animal. De esta manera, mediante el olfato, los perros pueden identificar características de otros ejemplares, como su estado de salud, su alimentación o incluso su estado reproductivo.
Uno de los estudios más citados sobre este comportamiento fue realizado por el científico George Preti, del Monell Chemical Senses Center. El investigador analizó las secreciones anales de coyotes y perros y descubrió la presencia de compuestos químicos, como la trimetilamina y distintos ácidos, responsables de generar olores que contienen información biológica.
Según los especialistas, estos compuestos funcionan como señales químicas naturales que los perros interpretan de manera automática. A través de ellas pueden obtener datos sobre la identidad, el estado emocional o la situación reproductiva de otros animales, algo fundamental para su interacción social.
Por su parte, la investigadora Alexandra Horowitz explica que los perros poseen además un segundo sistema olfativo conocido como órgano de Jacobson. Este mecanismo les permite detectar señales químicas complejas que muchas veces pasan desapercibidas para los humanos.
Gracias a este sistema, los perros también pueden identificar información cuando olfatean árboles, arbustos o postes que otros animales marcaron con orina. Por eso, cuando un perro huele la cola de otro no se trata de un comportamiento extraño, sino de una forma natural de comunicación y reconocimiento dentro de su especie.
Fuente: La Nación









