Misiones registró una caída real en los envíos por coparticipación federal de impuestos que oscilan entre el 7,8 por ciento y el 8 por ciento durante enero y febrero de 2026. Esta tendencia a la baja, que comenzó a manifestarse desde noviembre de 2024, marca un escenario de incertidumbre para las administraciones locales que deben gestionar sus recursos en un contexto de alta inflación y merma en la actividad económica.
Al respecto, Carlos “Kako” Sartori, ministro Coordinador de Gabinete de la provincia, dialogó con la FM 89.3 Santa María de las Misiones y brindó detalles sobre la situación financiera actual y precisó que, “si bien en enero se percibieron algunos desembolsos específicos exigidos por la provincia en relación con deudas de Nación por el consenso fiscal, la curva general se mantiene en una merma considerable”. Según el funcionario, “los números actuales no coinciden con las proyecciones de crecimiento y desarrollo que se especulaban para este período”.
El impacto en los municipios
La disminución de los recursos coparticipables afecta de manera directa a las estructuras municipales, que, según indicó Sartori, priorizan el sostenimiento de los servicios básicos fundamentales. “Las localidades destinan sus partidas presupuestarias en garantizar la recolección de residuos, el barrido, la limpieza y el mantenimiento de la infraestructura mínima necesaria para convivencia comunitaria”, precisó.
En el marco del inicio de clases, el funcionario comentó que los intendentes también destinaron fondos para acompañar a las comunidades educativas en el acondicionamiento de las escuelas.
Al respecto, Sartori señaló que “uno de los mayores desafíos actuales es equilibrar las cuentas para cumplir con la pauta salarial de los agentes municipales”, quienes demandan actualizaciones frente a una inflación que se sitúa en niveles no menores al 30% anual.
Recaudación y redistribución federal
En el análisis financiero de la provincia, un punto crítico es la brecha existente entre lo que Misiones aporta al sistema nacional y lo que recibe en concepto de coparticipación: “Actualmente, la jurisdicción se ubica como la séptima provincia en niveles de recaudación a nivel país, aportando mensualmente cerca de 20.000 millones de pesos solo en conceptos de Impuesto al Valor de Agregado (IVA) que ingresan a las arcas nacionales”, explicó.
A pesar de esta generación de recursos, “Misiones percibe fondos coparticipables como si fuera la decimosexta provincia en el orden de distribución. Esta asimetría profundiza el impacto de la crisis actual, ya que el porcentaje que retorna a la provincia es considerado mínimo en relación con su actividad económica efectiva”.
Caída en la recaudación propia
Ante este escenario, la escasez de fondos “obligó” a una reprogramación de la obra pública en los municipios. La continuidad de los proyectos que se ejecutaban habitualmente se encuentra retraída, y los intendentes debieron establecer una orden de prioridades basado en las demandas más urgentes de la sociedad. La inversión de recursos se realiza en aquellas áreas donde la demanda social es crítica.
A este panorama se suma la caída de la recaudación propia de los municipios, que registra una mora superior al 30% o 40% en el pago de tasas locales. Esta situación “es consecuencia directa de la disminución del poder adquisitivo de los ciudadanos y de las dificultades del sector comercial, que incluyen el cierre de establecimientos”. Ante la falta de alternativas externas de financiamiento, la gestión provincial marca la importancia de no haber contraído deudas previas para mantener el equilibrio fiscal.
Perspectivas y factores externos
Ante este panorama, la administración provincial observa con preocupación la tendencia nacional, donde el cierre de empresas en distintos puntos del país afecta la masa coparticipable total. “El cese de actividades en firmas industriales impacta en el tributo global, lo que termina repercutiendo en el goteo de fondos hacia las provincias y, a su vez, hacia los municipios”.
Finalmente, el ministro Coordinador de Gabinete, calificó la situación como compleja y reconoció que “no existen alternativas inmediatas por fuera de la administración austera de los recursos existentes”.





