La localidad de San Ignacio busca un cambio de fisonomía urgente. Es por ello que el Concejo Deliberante sancionó la Ordenanza VI – N° 17, una normativa que pone la lupa sobre el desorden en el espacio público y la responsabilidad de los transportistas. Con el visto bueno del intendente Romero, la medida ya entró en vigencia y promete ser un dolor de cabeza para los vecinos descuidados y las empresas de construcción que no cumplan con las normas de seguridad.
El eje central de la reforma apunta a la limpieza y la seguridad vial. Según el nuevo texto, dejar cacharros, vehículos abandonados o materiales de construcción (como arena, ladrillos o ripio) en la calle por más de cinco días será motivo de una sanción económica de 300 Unidades Fijas (UF), algo así como 545 mil pesos. Esta medida busca no solo despejar las arterias del pueblo, sino también eliminar focos de contaminación y criaderos de mosquitos, una preocupación constante en la región.
Uno de los puntos más novedosos de la legislación es el control sobre el transporte de materiales áridos. A partir de ahora, cualquier camión que circule con arena o piedra debe estar “debidamente estibado y cubierto”. La intención es clara, evitar que el viento o el movimiento del vehículo desparramen contenido sobre el asfalto, lo que suele provocar accidentes y suciedad persistente.
Es sabido que en el ámbito del municipio de San Ignacio existen varias areneras habilitadas y resulta frecuente toparse con restos de las cargas en distintas calles y avenidas, más que nada por descuido de los operadores.
La normativa no anda con vueltas respecto al castigo. “La autoridad de aplicación procederá a la detención inmediata y preventiva del vehículo por la fuerza pública”, reza el documento oficial. Esto significa que, si un inspector detecta que un camión va perdiendo carga o no tiene la lona correspondiente, el vehículo será escoltado directamente a la comisaría local para su custodia.
Costo adicional por demora
Para aquellos que piensen que pagar la multa es el único trámite, la ordenanza suma un componente punitorio extra. Por cada día que el vehículo permanezca bajo custodia policial sin que el dueño regularice su situación, se le adicionará un recargo del 10% sobre el monto original de la multa. Intenta ser un incentivo directo para que los infractores resuelvan su situación con celeridad. Así la Municipalidad de San Ignacio busca ordenar el ejido urbano.
Los vecinos deberán, de ahora en más, pensar dos veces antes de dejar el escombro en la vereda “para la semana que viene” o el auto que ya no funciona y quedó estacionado hace mucho tiempo en alguna calle.
Así, los vecinos tendrán un plazo máximo de tolerancia de cinco días (o el lapso que fije la autoridad) para retirar materiales o desperdicios que se encuentren calle, frente a su domicilio, antes de ser multados.
También, se estableció que todo vehículo detenido por derramar carga será trasladado a la dependencia policial local bajo custodia de la fuerza pública.
Aquellos vehículos que sean reincidentes en, por ejemplo, esparcir material árido, también podrán sufrir un recargo en las sanciones si las autoridades de aplicación de las penas así lo consideren.




