El Tribunal Penal de Eldorado fijó para el próximo lunes 13 de abril el inicio del juicio oral para Jonatan Nazareno Ferreyra (38), alias “Polaquito”, acusado por el crimen a puñaladas de su amigo Bruno Patricio Mendes (21) y por el abuso sexual de la pareja de la víctima, una joven de 18 años quien estaba junto a su bebé de apenas un año.
El hecho, que conmocionó a gran parte de la sociedad, fue cometido la noche del lunes 4 de abril de 2022 en el domicilio del imputado, ubicado sobre la calle Artigas del barrio Villa Alta de la ciudad de Puerto Iguazú.
Según el expediente, Ferreyra mantuvo cautiva varias horas a la mujer y, mientras la sometía, su amigo agonizaba a su lado, por lo que decidió rematarlo. En determinado momento intentó enterrar el cadáver en el patio de su casa, pero esta situación fue aprovechada por la joven madre para escapar junto a su hijo y pedir ayuda, según la investigación. Todo ello en el transcurso de la madrugada y hasta las primeras horas de la mañana.
El encartado deberá responder como autor penalmente responsable de los delitos de “homicidio doblemente calificado por ensañamiento y criminis causa” y por “abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de arma y privación ilegítima de la libertad agravada”, tal como figura en la elevación que firmó el juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Martín Brites, quien siguió la investigación de la causa.
El mencionado Tribunal dispuso que el debate se desarrolle en tres jornadas, iniciando el lunes 13 de abril, continuando el día siguiente y finalizando el miércoles 15, en la que está previsto que comparezcan unos quince testigos, entre ellos la joven víctima de los abusos, posiblemente algunos de los familiares de la pareja y vecinos de la “casa del horror”, además de peritos y policías que intervinieron, entre otros.
Tampoco se descarta que declare el acusado, teniendo en cuenta que durante la instrucción pidió ser indagado por el magistrado, donde habría dicho, entre otras cuestiones, que se defendió de su amigo y también habría negado los abusos afirmando que habrían sido relaciones consentidas, tal como se informó en su momento.
Secuencia del horror
Según consta en el expediente, la noche en que sucedió el hecho la pareja, que residía a unos 100 metros del lugar, se hallaba en la vivienda del sospechoso. Cenaron y luego compartieron bebidas.
En determinado momento, y mientras el bebé descansaba en otro sector de la casa, la víctima y su novia fueron a una de las habitaciones a mantener relaciones consentidas, pero irrumpió el imputado en bóxer e intentó abusar de la joven. Esto generó una discusión entre ambos hombres que se trasladó a una sala contigua del dormitorio. En esas circunstancias, Ferreyra apuñaló a Mendes con un cuchillo carnicero en varias partes del cuerpo.
La joven intentó ayudar, pero fue en vano. El encartado la arrastró del cabello hasta la otra habitación y abusó de ella mientras la víctima de las puñaladas agonizaba. Con una pasmosa frialdad, y para evitar que los vecinos escuchen lo que sucedía, subió el volumen de la música.
Luego de unos minutos, ante los gritos constantes de ayuda por parte de Mendes, el imputado regresó hasta dónde éste estaba tirado y le dio varios puntapiés, para luego decirle: “Por qué vas a seguir sufriendo, yo te voy a matar para que dejes de agonizar”, según contó la testigo. Entonces lo tomó del cuello, lo levantó y le dio un certero cuchillazo en el pecho. Mendes murió desangrado. Tras consumar el crimen, regresó con la joven y reanudó los abusos hasta las 7 de ese día. Fue allí que el encartado cavó un pozo en el patio trasero de su vivienda con la finalidad de enterrar el cadáver y, alrededor de las 9, la joven aprovechó para escapar y pedir ayuda a los vecinos. Ferreyra fue detenido ese mismo día.









