El sector de la construcción en Misiones atraviesa una fuerte retracción de su actividad. Según el ingeniero Óscar Marelli, presidente de la delegación provincial de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), el nivel de actividad registra una caída estimada de entre el 60% y el 70%, dependiendo de si se mide en metros cuadrados ejecutados o en volumen de inversión.
Durante una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el dirigente describió la situación con una frase que resume el momento que atraviesan las empresas del rubro: “Estamos subsistiendo”.
De acuerdo con Marelli, el escenario actual es resultado de un prolongado estancamiento de la obra pública nacional, que ya lleva más de dos años, y que recientemente se agravó con la desaceleración de proyectos privados, afectados por el deterioro de la relación entre costos y rentabilidad.
“Los nuevos emprendimientos no están arrancando y los que estaban en marcha van a un ritmo más lento. Entonces todo se hace más lento”, explicó.
El freno de la obra pública
El titular de CAMARCO señaló que la falta de nuevos proyectos de infraestructura a nivel nacional impacta directamente en la actividad del sector. “Por el momento el Estado nacional no está haciendo ningún tipo de obras nuevas, ni siquiera manteniendo obras viejas”, afirmó.
En ese contexto, remarcó que el desarrollo económico de un país o de una provincia está directamente vinculado con la inversión en infraestructura, “ conectividad, energía, redes de agua. Todo eso genera crecimiento y productividad”, sostuvo.
Además del freno en la obra pública, el sector enfrenta una fuerte distorsión en el mercado privado de la construcción, producto de la evolución de los costos y del comportamiento del mercado inmobiliario.
Según Marelli, actualmente se configura un escenario que definió como un “combo explosivo”.
“El dólar está subiendo y los precios también. La mano de obra sigue aumentando y algunos materiales se mantienen o suben muy poco, pero el precio de las propiedades no aumenta porque no hay quien lo pueda pagar”, explicó.
En ese contexto, el dirigente advirtió que las empresas no pueden trasladar los incrementos de costos al valor final de las propiedades, lo que genera un fuerte cuello de botella financiero.
A esto se suma la falta de capitales genuinos y las altas tasas de interés, que dificultan el acceso al financiamiento para nuevos proyectos.
Frente a la prolongación de la crisis, muchas empresas buscan mecanismos para sostenerse en actividad. Marelli explicó que existen herramientas legales y financieras que permiten a las compañías intentar mantenerse operativas, como los concursos preventivos.
Sin embargo, aclaró que no tiene conocimiento puntual de empresas que ya hayan iniciado ese tipo de procesos, aunque consideró posible que comiencen a aparecer si la situación se prolonga. “Son mecanismos que existen para tratar de mantenerse”, señaló.
El rol del Estado provincial
En contraste con el panorama nacional, el dirigente destacó que el Estado provincial continúa ejecutando algunas intervenciones, aunque en una escala menor a la de años anteriores, “nunca dejó de invertir en obra pública”, indicó. No obstante, explicó que el volumen de inversión actual es considerablemente más bajo que el registrado hace dos años.
Según detalló, muchas empresas logran sostener parte de su actividad gracias a pequeñas obras de mantenimiento, como reparaciones en escuelas u otras intervenciones menores. “Eso sirve para sostenernos”, afirmó.
Respecto a los anuncios de licitación de corredores viales nacionales, Marelli se mostró cauteloso sobre su impacto en el sector. Explicó que las obras viales no son intensivas en mano de obra, sino que requieren principalmente maquinaria pesada y materiales como asfalto, piedra o arena.
“Puede haber algo de trabajo en ese sentido, pero no va a tener una gran repercusión en términos de reactivación”, señaló y agregó que ese tipo de proyectos suele concentrarse en un número reducido de empresas especializadas.
Sin embargo, pese al escenario actual, el sector mantiene la expectativa de que pueda registrarse algún signo de recuperación hacia finales de año, aunque por el momento no hay certezas.
Para Marelli, factores macroeconómicos, como la evolución de los commodities o cambios en la economía nacional, podrían generar algún movimiento en la actividad. “Ojalá los vientos de cambio lleguen mañana, pero la realidad es que por ahora no se avizora nada claro”, concluyó.
En ese contexto, el objetivo inmediato de muchas empresas constructoras es lograr sostener sus estructuras hasta que la actividad vuelva a recuperarse.




