Cecilia Castillo
Lic. en Psicología
whatsapp 3764 229954
Cuando un niño comienza o recomienza el maternal o el jardín, ¿se trata de adaptarse o de volar un poco lejos de casa? ¿Quizás ambas cosas? ¿Es necesario que un niño se adapte? ¿Qué quiere decir eso?
Comenzar el jardín es un acto subjetivo muy importante para cada infancia y familia, ya que se ponen en marcha procesos de separación y se ponen a prueba las bases del nido que se están construyendo para cada sujeto.
Para ir al jardín es necesario elaborar pérdidas, duelos y separaciones no solo de parte del niño sino también, de parte de quienes se encargan de criarlo. Estas elaboraciones se producen de diversas maneras, según cada niño y familia.
¿Cómo ayudarlos a prepararse para el inicio del año escolar?
Anticipación: resulta favorable dar aviso a los niños de la aproximación del comienzo de clases, de manera de ir preparándolos para la situación y de ésta forma lograr que el cambio de rutina no se presente de un día para otro y en forma brusca.
La idea del inicio de clases: es aconsejable que los padres tengan en cuenta no insistir demasiado con la idea del inicio del Jardín, de manera que no se vuelva el único tema de charla en casa y no genere en los niños mayor ansiedad de la necesaria.
Resulta adecuado hacer partícipe a los niños de pequeños preparativos para el inicio escolar: ir a comprar con ellos la mochila, decorar el cuaderno con stickers, ayudar a pegar etiquetas en los objetos pedidos por la institución. Conversar sobre los nombres de los docentes y compañeros ayudará a generar una sensación de mayor familiaridad en los niños frente a la nueva experiencia.
¿Cómo acompañarlos en los primeros días de adaptación?
Es recurrente en los padres la duda acerca de qué hacer si su hijo/a se niega a participar de las actividades propuestas por los docentes y a permanecer en la sala sin su presencia, frente a este interrogante, vale la pena recordar que cuánto más insistente y forzado se plantee el despegue, mayor resistencia se presentará por parte del niño. Pensar en un despegue paulatino es una buena herramienta para disminuir la sensación de inquietud tanto en los padres como en los niños.
Se puede ayudar brindándoles tranquilidad y confianza, asegurándoles la permanencia de los padres en el Jardín, teniendo en cuenta las pautas de adaptación que plantea cada institución. Mostrarse relajados y de esta manera dejar que los chicos se relajen y vayan a jugar, sabiendo que no tienen que preocuparse el primer día porque el adulto que los acompaña permanece presente en el lugar: “yo hoy me quedo acá no me voy, anda a jugar tranquilo”, “yo me voy a quedar hasta que te acostumbres”.
Puede colaborar al establecimiento del vínculo del niño con los docentes, ser participe los padres de juegos y comentarios que las maestras proponen, de manera que el niño pueda visualizar la confianza de sus padres en este adulto que él recién conoce y sentirse más relajado para establecer el nuevo vínculo. El objetivo es que los niños se sientan acompañados, para conocer y adaptarse a la nueva rutina que significa ir al Jardín.








