Docentes y no docentes de universidades públicas de todo el país se preparan para iniciar nuevas medidas de fuerza en reclamo de mejoras salariales, la convocatoria a paritarias y el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, en un contexto que genera preocupación sobre el futuro de la educación superior.
Desde Misiones, el decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), Cristian Garrido, advirtió que el inicio del ciclo académico 2026 encuentra al sector atravesando una situación crítica, marcada por la incertidumbre presupuestaria y el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores universitarios.
“Estamos comenzando nuevamente un año con mucha preocupación respecto de la situación que vienen atravesando las universidades nacionales, docentes, no docentes y estudiantes, porque no hay certeza sobre qué va a pasar con el financiamiento previsto para este año”, sostuvo Garrido al analizar en FM de las Misiones el panorama del sector
Un reclamo que excede lo salarial
Si bien el reclamo salarial es uno de los ejes principales del conflicto, el decano remarcó que el problema de fondo abarca el funcionamiento integral del sistema universitario.
Según explicó, la falta de financiamiento impacta tanto en el sostenimiento de las actividades académicas como en las condiciones necesarias para garantizar el acceso y la permanencia de los estudiantes.
“No se trata solamente de una cuestión salarial, sino también de todo aquello que hace a las condiciones adecuadas para llevar adelante las tareas y las clases en nuestras facultades”, señaló.
En ese sentido, detalló que la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso contempla inversiones en múltiples áreas claves para el sistema.
“La ley prevé becas estudiantiles, inversiones en equipamiento e infraestructura, y también el desarrollo de carreras estratégicas que acompañen los cambios culturales, sociales y tecnológicos que estamos viviendo”, explicó.
Para Garrido, el riesgo de continuar con el actual escenario es profundo: “El peligro de mantener esta situación es la pérdida sistemática de la calidad de la formación universitaria, algo que históricamente ha distinguido a la universidad pública argentina”.
La ley aprobada que aún no se aplica
Uno de los puntos centrales del reclamo de las universidades es la implementación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, que ya fue sancionada por el Congreso pero todavía no se encuentra plenamente vigente.
En ese marco, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que nuclea a las universidades públicas del país, emitió un comunicado solicitando que el Gobierno nacional avance con su aplicación.
“El reclamo es que simplemente se implemente la ley que ya está aprobada y que tuvo mucho debate en el Congreso y un fuerte respaldo social en las marchas universitarias”, indicó Garrido.
El decano consideró que discutir una nueva normativa sin aplicar la existente sólo prolonga la incertidumbre que atraviesa el sistema.
“Lo que pedimos es que se cumpla con lo que establece la ley actual, que justamente apunta a resolver varias de las problemáticas estructurales del sistema universitario”, agregó.
Salarios deteriorados
Uno de los aspectos más críticos que atraviesan los docentes universitarios es la pérdida del poder adquisitivo frente a la inflación acumulada en los últimos años.
Garrido fue contundente al dimensionar el impacto económico sobre el sector.
“En términos salariales, los trabajadores universitarios han perdido el equivalente a diez sueldos en los últimos años”, afirmó.
Según explicó, la implementación de la ley permitiría recuperar parte de esa pérdida.
“Si se aplicara la ley aprobada, se podría recuperar hasta un 55% del poder adquisitivo perdido entre 2024 y 2025, mientras que la propuesta que aparece ahora ronda apenas entre el 12 y el 12,6% de aumento en cuatro cuotas durante este año”, comparó.
A esto se suma la incertidumbre generada por la inflación, que continúa impactando en el costo de vida.
“La inflación sigue incrementándose y eso lo vemos todos los días. Todo esto termina afectando las condiciones necesarias para sostener una formación universitaria de calidad”, señaló.
Paros y plan de lucha nacional
Frente a este escenario, los gremios docentes y no docentes ya definieron avanzar con un plan de lucha que incluirá paros de 24 horas en universidades de todo el país.
La primera medida de fuerza está prevista para el lunes 16 de marzo, y podría tener una fuerte adhesión.
“Es muy probable que el paro tenga una gran adhesión, porque existe un malestar muy fuerte entre los trabajadores universitarios”, anticipó Garrido al programa “El Aire de las Misiones”.
En el caso de la Universidad Nacional de Misiones, las actividades académicas aún se encuentran atravesando la etapa de mesas de examen y cursos de ingreso para los nuevos estudiantes.
“Estamos finalizando las mesas de febrero y marzo y también los cursos de ingreso. Luego comienzan los cursos específicos, así que se irá evaluando cómo impactan las medidas de fuerza en cada actividad”, explicó.
El decano subrayó que siempre se busca informar a los estudiantes sobre las decisiones que toman los equipos docentes respecto a la adhesión a los paros.
Riesgo para la continuidad del sistema
Más allá de las medidas de fuerza, Garrido advirtió que el deterioro salarial ya está generando consecuencias concretas dentro de las universidades.
Una de las principales preocupaciones es la continuidad laboral de los docentes e investigadores.
“Hay muchos docentes e investigadores que renuncian o reducen su dedicación porque necesitan buscar otros trabajos fuera de la universidad”, explicó, al tiempo que señaló que esta situación impacta directamente en la calidad académica,ya que ” termina afectando la formación de los estudiantes y también la formación de recursos humanos en investigación”.
El problema se agrava con el recorte en áreas vinculadas a la ciencia y la tecnología.
“Esto también se combina con el desfinanciamiento que estamos teniendo en relación con la ciencia y la tecnología en todo el país”, agregó.
Sin paritarias y con aumentos unilaterales
Otro de los reclamos centrales del sector es la falta de diálogo institucional para discutir la actualización salarial.
Según indicó Garrido, hasta el momento no hubo convocatoria a paritarias por parte del Gobierno nacional.
“No hubo convocatoria a paritarias. Todos los incrementos salariales se han realizado de manera unilateral y siempre por debajo de la inflación”, sostuvo.
Para el decano de Humanidades, el sistema universitario ha logrado sostener su funcionamiento gracias al compromiso de sus trabajadores.
“Durante estos años los docentes han seguido sosteniendo las clases, la investigación, la extensión y la formación pese a la pérdida salarial”, señaló.
Sin embargo, advirtió que ese esfuerzo tiene un límite.
“Para garantizar el pleno funcionamiento de la universidad pública necesitamos contar con un presupuesto adecuado”, remarcó.
El impacto en los estudiantes
Finalmente, Garrido destacó que uno de los objetivos centrales del sistema universitario es garantizar que los estudiantes puedan continuar con sus trayectorias educativas.
“Lo que también nos interesa es poder sostener a nuestros estudiantes, que puedan seguir adelante con sus estudios y contar con la contención necesaria”, expresó.
En ese sentido, insistió en que el financiamiento no sólo impacta en los trabajadores universitarios, sino también en miles de jóvenes que dependen de la educación pública para acceder a estudios superiores.
“Las universidades cumplen funciones fundamentales en docencia, investigación y extensión. Para sostener ese trabajo y ofrecer formación de calidad es imprescindible contar con recursos adecuados”, concluyó.




